¡Me han dicho algo terrible! Que como soy una persona de familia seria (mi madre fue maestra por 25 años), de buenas costumbres, con educación universitaria y todo, debo dejar de usar la palabra “vaina”.
No me malinterpreten, sé que es mejor no usarla. Uno debe tratar de saber las palabras adecuadas para las cosas. Se deben hacer frases inteligentes. No se oye bien en los niños. Su uso abusivo sólo muestra que la persona es incapaz de expresar su pensamiento. Hambre, mala educación, marginación social, desfachatez, y otra vez mala educación y hambre. No soy intelectual, ni lingüista ni nada que se le parezca, sólo escribo lo que pienso. Acepto aclaraciones y amonestaciones. La palabra según el diccionario se refiere a la cubierta de semillas de leguminosas, como la habichuela, y al “estuche” para armas blancas en general. De alguna manera adquirió un significado mucho más amplio, quizás demasiado.
Se usa para nombrar cualquier persona, animal o cosa, y para expresar cualquier atributo. Todo tendrá sentido según el contexto, condición sine qua non, para entender lo que se expresa. Así que un extranjero que no sabe español, que venga a nuestro país, sólo tendría que aprender algunas frases, y con la palabra “vaina” podría tener una comunicación aceptable con cualquier dominicano quien entenderá que conoce algo del tigueraje y que no será tan fácil engañarlo. Tenemos el ejemplo del empleado atosigado de trabajo y contrariado por un jefe que no sabe lo que quiere y es, además, bipolar, con la siguiente expresión: “¡Estoy jarto, el jefe es una vaina!” De no usar la palabra “vaina” tendría que decir: “¡Estoy jarto, el jefe es una persona desconsiderada, hastiante, y no sabe lo que quiere!” Podría llenar esta entrada con cientos de ejemplos. Muy conocido el de “Pásame esa vaina que está arriba de la vaina.”
Pero más allá de la falta de educación y vocabulario de quien la usa, creo que ella expresa un sentimiento, un estado de ánimo, se acomoda a la perfección a la entonación dominicana. Usado de manera correcta, en el ambiente correcto, y con la entonación correcta, es un detalle que humaniza al intelectual, lo acerca al “vulgo”, sin perder su “nobleza”. Muestra, que, a pesar de tu aparente ingenuidad, posees una malicia, un “je ne sais pas quoi” que te capacita para la vida dura en la sociedad que tenemos.
No se debe abusar en su uso, considero. Pero ¿qué mejor forma hay para quejarse de las imprudencias diarias y constantes en el tránsito en la ciudad? ¿Cómo pudiera uno manifestar su descontento en una frase corta cuando uno lee los titulares de nuestros periódicos? ¿Qué mejor expresión de la furia que despiertan las palabritas y acciones de nuestros políticos? ¿O cuando sube la gsolina, y todo lo demás? Creo que a la gran mayoría de nosotros nos sale de los forros un gran ¡Qué vaina!
¡Cuánta contradicción!