Hace un tiempo leí en la revista Estilos de Diario Libre un artículo escrito por Rabeika Messina donde dice que sufre con los tires. Me sentí muy identificada y que quizás no esté sola en el mundo. Quisiera explicarme bien, no es que me encuentre mal un tire. Admiro a las que tienen ese “arte” de estar siempre impecables. Otra cosa, no me refiero a la higiene, me encanta la limpieza. Es importante que los pantalones que me vaya a poner estén limpios, aunque no tengan ruedo o un hoyo por aquí o por allá. Me encargo con dolor de deshacerme de todo vello socialmente inaceptable, me lavo el cabello con frecuencia, en fin.
Para mí el asunto es comodidad, y sinceramente belleza. De verdad de verdad me encuentro los Converse más bonitos que las sandalias de Jimmy Choo.
Los pantalones se ven mejor con zapatos tipo mocasines, tenis o chancletas, incluyendo los tubitos. Me han reclamado que cómo me pongo unos tubitos con Converse, que eso combina con sandalias de tacón alto… ¡Yo no me doy cuenta! En serio creo que me la estoy comiendo. Tengo tenis de salir, ¿entienden? ¡De salir!
El pantalón apretado me asfixia, los tacones me producen dolor en las batatas al otro día, el maquillaje molesta cuando uno suda, nunca he usado anillos y no me gusta que me guinden los aretes. Eso sí, me gustan algunos tipos de argollas, las pulseras y las pucas. Pero a veces se me olvida ponérmelas. Y el cabello, tomo tiempo para peinarlo, lo acotejo lo mejor posible, y creo que está bien. Así salgo todos los días. Cuando me ha tocado hacerme una cola aplastada me dicen: “¡Vaya, te peinaste hoy!” ¿Es que no estaba peinada antes? Las veces que me ha tocado ir de tire tengo que buscar asesoría. Es cruel el mundo de las mujeres. Ya de eso comentaré después.





