Archivos para Julio 24, 2008

Cuando cae un rayo

¿Quién no recuerda a la niña más bonita de la escuela? Sí, esa, la que quedó más linda en la foto escolar de 2do. de primaria. ¿O al niño más lindo, el de la peladita de honguito? Siempre había dos: el lindito y el que hacía todos los chistes. Ya en bachillerato siguen los ahora lindones, que creen que todas las tipas que los miran están “afisiá” de ellos y las buenonas, que aunque bonitas, una no se explica el alboroto.

Pues esta reflexión me ha llegado luego de ver algunos ejemplos de que la vida es como termina y no como comienza. ¿A quién no le ha pasado? Se encuentra una en la calle con alguien del “curso” que no era muy popular, o más bien, era feo y pariguayo (me incluyo) y empieza la clásica conversación de “¿Cómo tu ‘tá?” “¡Cuánto tiempo!” y una se percata que el otrora “bolsón” es dueño de una empresa que vende microvainas de tecnología de punta que él ya conocía a finales de los 80’s, pero que nadie le hacía caso. Pues sí, él es el único que las vende en el país y el representante para Centroamérica y bla, bla, bla. ¿Y a la muchacha más tonta e ingenua? Resulta que es la gerente general de la división subdividida de la multinacional internacional de la empresa X.

No es mi intención generalizar. Están los que siguen igualitos como eran: lindones y buenonas. Pero a muchos les cae un rayo. Vemos a estas personalidades gordas, barrigonas, calvas, maltramás, rullías y mal vestidas, montadas en unas mármaras que por menos que eso relajaban sin piedad al profe. Ni sombra de lo que uno esperaba que fueran al pasar los años. Aunque tengan cuartos y éxito profesional el tiempo no les ha hecho gracia. En fin, es reconfortante saber que lo que uno es durante el corto tiempo en el colegio o universidad no dicta lo que uno será durante el resto de la vida. Lo mejor es ir mejorando con los años (me incluyo).

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