Frula

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¡Un Alcatel, que tú tienes un Alcatel!

In Anécdotas, La vida on Martes, octubre 28, 2008 at 5:05 pm

Todo empezó un lunes, que al parecer me levanté de cabeza, y mejor así, porque creo que si me hubiera levantado con el pie izquierdo, lo hubiera metido dentro de una bacinilla, y no tengo una. Así de malo empezó todo. Tuve que desviarme de mi camino hacia el trabajo para otra diligencia con el ánimo en el suelo y ganas muertas de trabajar, estaba que mordía. ¿Hormonas? Qué sé yo. ¿Que me sacaron las muelas del juicio?  Y con ellas se fueron todas las esperanzas de una convivencia en sociedad dentro de los parámetros establecidos (de esta experiencia escribiré después).

Pues ya presentado el panorama, pueden tener una idea de cómo me afectó el siguiente suceso. Pues, encaminándome hacia el vehículo que debo manejar para ir al trabajo, hago una llamada innecesaria por celular. Innecesaria, porque la podía hacer después, pero a una como que se le mete que es ahora. Saco el celular Motorola MIO-D-4 (yo no sé cómo es que se saben los modelos de todos los celulares) y comienzo a marcar. El celular se me resbala de la mano y cae al suelo de una para nada impresionante altura de unos 2 pies (sí soy una enana promedio). Eso le ha pasado a to’ el mundo, ¿no? Y eso no e’ na’. Uno recoge los pedazos de su celular: tapita de atrás, batería y demás y lo arma. Pero cuando iba a marcar ¡NOOOOOOO! ¡LA PANTALLA ROTAAAA! Eso era lo que me faltaba. Si hubiera sido cabalosa me voy a mi casa a arroparme, no eran las 8 de la mañana y ya lo que me restaba de ánimo se había ido.

¡Y ahora! ¿Cómo consigo otro celular? Ese fue el que conseguí con fidepuntos, porque el L6 que tenía lo bañé en la playa y se resfrió. No puedo ver el directorio, no puedo mandar ni leer mensajes y lo peorrrrr, no puedo ver quién me llama, para no responder por si aca (no se haga, usté también lo hace si no puede responder y hasta si puede). Esto es sólo el comienzo de una realidad bizarra.

Viendo mi situación llamo al que unos día atrás consiguió un Treo muy bonito. Me refiereo al filósofo Javi-Titivo, gran conocedor de dónde conseguir celulares, pero completo desconocedor de la práctica aplicación de la tecnología. “Vamos a ver lo que hacemos por tí” me dijo con voz de oráculo. Ya me sentía más tranquila, y al rato me llama al celular roto y oigo que me dice “Te conseguí uno barato, como querías, 300 peso.” “Oh” dije yo, “grax, déjalo caer.” “E’ má’ te lo voy a regalar.” Al otro día me da el celular, yo lo veo y pienso que es mejor que nada. Bueeeno, yo no sabía…

Este es el modelo que yo tengo

La primera reacción la tuve de Altagracia, una amiga que se encarga de la limpieza donde vivo, cuando le comenté que ya había resuelto el problema del celular:”¡UN ALACATEL, QUE TU TIENES UN ALCATEL!” Casi despierta al edificio temprano en la mañana. “Lo’ muchachito del barrio lo compran pa’ juga chata, ademá eso e’plotaaaa. Adema en la Duarte te venden do por uno y te dan 200 peso de tarjeta.” Todo eso me dijo, sin remordimientos. Yo quedé confundida. Fui a la casa de mi madre y Ramona, que ayuda a mi mamá en la casa me dice: “Un Alcatel, a mí me da pique cuando yo oigo sona’ uno de eso.” Pero, ¿y es que tienen un timbre muy peculiar? Todavía no entendía la magnitud del asunto, yo por mi parte, trataba de entender este celular, al que considero temperamental.

En el trabajo, le hablo a una compañera que me escondió la cartera y le digo que no hay gran cosa ahí, que mi celular lo tengo en el bolsillo del pantalón, y se lo enseño. Había dos personas más ahí y los comentarios fueron varios: “A ese celular le tienen un nombre en la calle”, “Dicen que suenan hasta bajo el agua”, “Esos se calientan y dique e’plotan”, “Si se te cae en un sanitario lo puedes sacar y usarlo como si nada”. Tuve todos esos comentarios. Javi-Titivo me dijo que me pasaría una foto por bluetooth (¿me lo regaló para burlarse?), mi hermana me dice que ya no se acompleja de su matraca luego de saber que tengo un Alcatel. Bueno, de todo.

Pues, no. Seré fuerte y me quedo con el Alcatel éste que es verdad es una vaina.  No es porque no tenga un quinto ahora mismo pa’ compra’ otro, no, no, no. Tiene unos timbrecitos odiosos, pero ya me acostumbraré. Además no me tengo que preocupar de que me lo roben, pues entre toooodas las cosas que me dijeron Ramona asegura que si un ladrón me quita eso , me lo devuelve.

Altos vs bajitos

In De vivir aquí, y otros males on Viernes, octubre 24, 2008 at 7:20 pm

Encontré este artículo en el periódico el otro día. Lo leí y me pareció que no refleja la realidad ¿o sí?

¿No que los mejores perfumes y peores venenos vienen en frascos pequeños?

¿No que los mejores perfumes y peores venenos vienen en frascos pequeños?

Dice el reportaje: “Los datos del Gallup-Healthways Well-Being Index (Indice de Formas de Bienestar Gallup) revelaron que estaban más satisfechas con sus vidas y eran más propensas a emociones positivas como el disfrute y la felicidad y menos proclives a sensaciones como la ira, la tristeza y el estrés.” Si quieren leer el artículo completo está aquí

Esto fue hecho en EE UU, y firmemente creo que la cosa es muy diferentes en RD. Lo primero que hay que hacer tres grupos: hombres, mujeres grandes y mujeres pequeñas.

En el caso específico de los hombres conocemos la ya mundialmente aceptada clasificación: hombre, hombrecillo, monicaco y monicaquillo. Según el renombrado filósofo griego oriundo de Villa Jaragua Javi-Titivo, un hombre es aquel que tiene mínimo 6 pies de estatura y 200 lbs. Por debajo de eso entran en clasificación de hombrecillo, monicaco supongo se parecería a Boca de Piano, y un monicaquillo… no sé. Esta es una clasificación arbitraria de este Javi-Titivo, no necesariamente lo que piensa quien escribe. De todos es sabido que los hombres altos y fuertes presentan grandes ventajas en nuestra sociedad frente a los más pequeños. Nadie se atreve a meterse con ellos, ni a alzarles la voz. Hasta sus jefes tienen ciertas consideraciones a la hora de llamarles la atención. Y en un país donde el físico importa tanto, sí aquí en RD, consiguen mejores trabajos si tienen estudios, si no tienen, son seguridad en puertas de discotecas en la San Vicente.

No hay que menospreciar a los más pequeños, principalmente a los que entran en el sub-grupo de monicacos y monicaquillos, que humillados, relajados y rechazados por las mujeres más grandes, siguen adelante y construyen un carácter y desarrollan una actitud difícil de ignorar. Si no pregúntenle al protagonista de Sanky Panky.

La mujeres chuiquitas, son linditas, frágiles y encantadoras, si no es que son boconas, en cuyo caso son así para compensar. Pero la llevan más fácil. Como no son intimidantes los hombres se les acercan con más confianza, consiguen ropa con facilidad y generalmente son hiperquinéticas. Las grandes, que pesen más de un cuarto de libra y no pueden ser modelos, son muy elegantes y todo, se ven super bien, pero parece que los hombres como que les cogen miedo, se sienten abrumados si es que no son más altos, que no son la mayoría. No consiguen ropa, porque la media en este país no es grande, tienen que esperar que alguien venga ade Alemania para que les traiga unos zapatos. Si además de eso están “fuertecitas” se ven unos mujerones y todo el mundo se les queda viendo. Esto lo digo por testimonios orales de afectadas directas. Además que muchas de ellas no se sienten a gusto con hombres a los que tengan que mirar para abajo.

Al parecer sí las personas altas son más felices, pero esto más notorio en los hombres que en las mujeres. Para concluir un ejemplo de la vida real: un hombre alto calza 13 de zapato y alguien dice: “Vaya, ése si es un hombre, con buena zapata ¡y calza 13″; todos conocemos la realción que se hace entre el tamaño de los pies y el tamaño de su mejor amigo. Pero una mujer calza 12 y se dice: “Mierquina, qué patasa. Tú no te puedes poner tacos con esa yola.” Juzgue usted.

Algunas noticias de este país…

In De vivir aquí, y otros males on Lunes, octubre 20, 2008 at 6:38 pm

Las enfermeras en los hospitales públicos amenazaron con irse a huelga a mediados de este mes de octubre, y cumplieron con su huelga. El asunto es que la noticia dice que su paro no trastornó el funcionamiento de los hospitales.

Esto debería ponerlas a pensar. No considero que sus reclamos no sean justos. Todo empleado tiene derecho a un salario digno que le permita vivir bien. De eso no hay duda. Esa es la diferencia entre mi querida RD y Finlandia. Pero en este país se abusa de las huelgas y se debería tener cuidado. Son muy buenas para reclamar. Pero ¿qué pasa cuando la huelga logra llamar la atención de una manera contraria a la buscada? Se supone que este es un mecanismo para hacer presión por la falta del servicio que da el trabajador, pero en vez de eso, parece, lo que se demostró es que con o sin enfermeras se trabaja igual. ¿Les salió el tiro por la culata? ¿No hacen falta en los hospitales públicos?

Solo por curiosidad

In Anécdotas, Cultura General, La vida on Sábado, octubre 18, 2008 at 1:28 pm

Desde hace un tiempito me ha llamado la atención el hecho de que no siempre se puede ser simpática y/o amable…. Ujum, me explico, y claro que debo presentar esta intervención desde el punto de vista mio, o sea, femenino. Se que esto les debe pasar a los varones también.

La situación que planteo es la siguiente: una en cualquier lugar, trabajo, donde una hace ejercicios, la calle y demás se encuentra con gente que siempre ve. Una puede ignorarlas, pero, caramba, ¿como va a ser que a una persona a la que veo a cada rato no la voy a saludar? Pues, una que saluda: “buenos días”, “buenas tardes”, etc., y me ha llamado la atención el hecho de que a ciertos varones no se les puede saludar. Esos son aquellos que son jóvenes, principalmente, entre los 20′s y 40′s, que al parecer se encuentran que son gutanini, creo yooo, y que consideran que la fémina que les dio el saludo, por no ser una rubia tetona, anda en buca y el es la presa elegida.

Esto lo digo porque una saluda la primera vez y sonríe. Cuando se vuelve a ver al susodicho, el tipo como que pone gesto de engreído y no pone cara de saludar y se le nota como que se  infla y la cosa. Te ve e ignora, o levanta la mano como “pa no deja”, o un ”hola” bajitico, mandando el mensaje de que “no me interesa tu saludo, no me gustas, y no te voy a hacer caso”. Mis congéneres, mujeres todas, díganme si a ustedes no les ha pasado. Entonces cuando una ve esa actitud, na, se ignora, porque lo que una quería era ser amable, nada más.

Varones que consideráis que sois la ultima Coca Cola, no toda mujer que les saluda o sonríe es porque quiere sus cositas, no siempre. Así como vosotros tenéis vuestros gustos, nosotras tenemos los nuestros y el saludar o sonreir no quiere decir que nos gustéis de eeeesa forma.

Vosotros que no sois el arquetipo de papi champú y que no levantáis mucho, no permitáis que vuestra desesperación os confunda, no penséis que se os tiene pena, pero tampoco os consideréis mas que la morena que os sonrio, porque así como consideráis, quizás, que la tipa es categoría grillo, la tipa puede que os tenga en la categoría portaminas, y solo os salude por educación.

Y vuelvo y aclaro, se que eso les pasa a los hombres tambien con tipas que creen que estan acabando, pero lo planteo desde este lado de la calle….

Experiencias De Un Ruyío: La Vida De Peloponeso García (7)

In Experiencias De Un Ruyío on Martes, octubre 14, 2008 at 8:27 pm

En el episodio anterior, el 6, yendo al gimnasio…

Episodio 7: Y de tanto ejercicio…

En la acera frente a la salida del edificio nùmero 10 estàn sentados dos de las dos docenas de niños que viven en esa manzana de Los Jardines del Norte

-Er diè, Rolandito, mira al Peloponeso, dile que te de cinco peso- exige con seguridad uno de los niños torturadores de Peloponeso en el barrio.

-Y e’ fácil, a ese se le ve que ta ruyío hoy. Mejor le bajo lo bulto a Telma cuando llegue, a ve si me da algo   -es seguro que la hermana del palomo de la manzana tenga más que dar.

-Aunque- dice Rolandito recordando resignado- esa e mà tacaña quer caramba.

-¡Palomo! ¿Pa’ dónde e que tu va?- Vocea Rolandito con dejo de amenaza, típico tiguerito, al que Peloponeso, luego de mirar en su dirección, por reflejo, optò por ignorar y seguir su camino. Pareciera que huye de alguien que lo mortifica, que lo acosa, con quien no quiere lidiar, por lo que da largas zancadas resuelto a llegar a donde Eduar.

-Guey, no te vaya, Peloponesooo, dame cinco pesooo- vocea el compañero ya como para no perder la costumbre sin dar mucha importancia si el fugitivo oye lo que dice.

“…aparentemente no, no te quieren conmigo. Oh, oh, oh,oooh. Si tu supieras que yo, también tengo lo mío. Oh, oh, oh, oooh….”

Suena el reguetón en el salón de unos 30 mt2. Se siente el calor húmedo que el abanico de techo no puede aplacar. Sólo parece hacer circular el aire caliente. La música de fondo y el contínuo clank clink del choque del metal. La poca luz que entra por la puerta de pronto se ve disminuída, y a ese efecto se voltean varias cabezas y allí la sombra de un hombre, ¿o será un carajo a la vela? La figura camina por la puerta y se identifica mejor la cara. Pandea la pelvis y con el pie derecho en punta, con esfuerzo saca de su prisión al cura que lleva cautivo entre sus cachetes posteriores.

-Oooh, pero mira quien e’, si e’ Peloponeso. Y qué fue, ¿tu camina dormido? Parece que anda en pijamas.-Eduar se burla con descaro y sin piedad. Fornido, en sus 30′s, camiseta sin mangas que deja ver sus brazos musculosos y parte del pelambre de su pecho, que si no fuera por lo descubierto de su atuendo se pudiera sospechar que tiene dos cojines puestos por pectorales. Completan el “look” pantalones sudadores y “calisos”.

-Eduar, ¿qué tal? Oye paso por aquí porque me interesa sobremanera introducirme en el ejercicio que produzca tensión muscular y favorezca el desarrollo cuanti y cualitativo de los mismos para así…

-Pérate, pérate, pérate- la paciencia no es una virtud en Eduar, y con este lenguaraje menos.- Por eso era que te bajábamo la pesá cuando chiquito, porque tu siempre quiere aquerosia a uno hablando raro. ¿Qué e lo que tu quiere hacer aquí en el gimnasio? ¿Ejercicio?

-Sí-responde tímidamente- espero que me ayudes para levantar pesas, pero tú sabe, quería ver si la primera semana pudiera ser cortesía, porque todavía no trabajo y…

-¡Anda par car….! Uté e un infelí, mira, na má por to la maldade que te hice, te voy a deja- y porque sabía muy bien que no duraría ni una hora.

Peloponeso intenta con las pesas que se supone puede levantar, para bíceps unas 20 libras, pero no puede así que lo dejan con 10, pero las deja caer, así que le pasan una de 5 con las que hace 10 repeticiones. Luego pecho, acostado, barra encima de él con discos de 35 libras cada uno, casi se ahorca con la barra. Eduar al rescate, muerto de risa.

-Mira, vamo a ve si tu le puede dar a pierna, vamo a comenzá con 50 libras en cada di’co, párate ahí, te agachas con la e’palda recta y vuelves arriiiii, arrrrrriiiiibaaaaaaa.-Lo tuvo que ayudar, no podía. Sólo cuando el peso fue menos de la mitad de lo que tenía fue que pudo completar tres repeticiones. Y así siguió… ¿siguió?

-¡Doña Apolinaria! ¡Doña Apolinaria! Venga a recogé al tieto de hijo suyo-

Eduar cargaba a Peloponeso por debajo de los brazos, y otro del gimnasio venía por los pies. Parecía como que venía de cruzar descalzo el desierto sin agua ni sombra, y que había sido encontrado al borde de la muerte por unos beduinos que lo llevarían al oasis más cercano. Pero venía de unas dos cuadras de su casa, de un gimnasio en la ciudad donde trató de levantar pesas. Fue realmente patético.

La verdad es que Peloponeso se sentía morir, estaba sofocado, adolorido y los brazos y los muslos le temblaban y no podía tenerse en pie, fue cuando viró los ojos que Eduar se percató de la gravedad del asunto y que quizás se le fue la mano con el último ejercicio. ¿Pero cómo? Las pesas no tenían más de 10 libras cada  una para darle a piernas y sólo había pasado media hora desde que llegó hasta que se desvaneció. Pobre Peloponeso, quizás lo suyo sea el leer, la intelectualidad, la teoría política y ahora, ahora que tiene trabajo lo más pesado que levantará será el teléfono.

(Continuará…)

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Al pan, pan, pero no a un hombre que esté manejando, choca

In Cultura General, La vida on Jueves, octubre 9, 2008 at 4:41 pm

(Nota: aunque hable de los hombres en general, la autora entiende que hay excepciones y algunos salen de esta categoría ubicándose en la de semidioses)

La verdad, soy una gran admiradora de la naturaleza masculina. Son realmente admirables. No entiendo cómo algunos pueden desenvolverse solos en sociedad; sin una madre, esposa, hermana o vecina compasiva. Pero muchos logran salir adelante y es digno de encomio. Otra cosa es su formidable fuerza física. Existen trabajos que sinceramente es difícil que una mujer los pueda realizar tan bien: cambiar una goma, levantar una persona desmayada del piso, abrir una greca apretada, dar palanca a una goma para sacarla de un aro, matar mamuts para la cena, despellejarlos, pagar por la cena (sipi, prefiero que se gaste el dinero de otro), en fin, un sin número de cosas. También tiene excelente ubicación espacial, nunca confunden derecha e izquierda.

A pesar de lo útiles que pueden resultar los hombres, consumen mucho (¡cómo comen!) y presentan ciertos defectillos de fábrica que se hacen notar. Uno de ellos es el que voy a mencionar a continuación: los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez.

¿Ha notado usted que si un hombre habla por teléfono no puede oír lo que usted le dice hasta que cuelga? ¿Ha estado en la situación en la que si él va manejando, no puede cambiar la emisora del radio y ponerle atención a su acompañante a la vez? ¿Le ha pasado o conoce a alguien cuyo esposo el año que recuerda su cumpleaños no recuerda el aniversario y el año que recuerda el aniversario olvida que es alérgica a los mariscos? ¿Ha visto yipetas y carros dando bandazos despacio? Fíjese que en un gran porcentaje de los casos un hombre está tratando de hablar por el celular. Visto por mí, por mamá, y no una sola vez, muchas.

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Para nosotras es algo natural: hablamos por teléfono con la suegra, mientras preparamos cena, llenamos la lavadora de agua y supervisamos que los niños hagan tarea. O, podemos hablar con más de una persona a la vez de dos temas diferentes, atender la computadora, estar atentas a que llegue el repartidor de pizzas y tener el informe de la oficina listo, sin mucho sofoque. Hacer más de dos cosas a la vez es nuestro día a día.

Pues estas criaturas por demás maravillosas y necesarias no pueden subir escaleras y comer chicle a la vez, porque o se caen por los escalones o se tragan el chicle. Es interesante observarlos hablar por teléfono con alguien que usted también conoce y tratar de decirle que una le manda saludos. Miran a una como si se estuvieran asfixiando. No sé si se trata de alguna conección central que las mujeres tenemos desarrollada o si es asunto de costumbre y entrenamiento por años. No creo que eso sea una discapacidad importante, pero es divertido verlos luchar…

Experiencias De Un Ruyío: La Vida De Peloponeso García (6)

In Experiencias De Un Ruyío on Lunes, octubre 6, 2008 at 11:23 pm

En el episodio anterior… La entrevista que fue el 5

  • Episodio 6: Peloponeso y el gimnasio

“Lo que hay dentro de la cabeza de la gente tiene muchos recobecos. Nunca se sabe qué piensan. Necesario para que el mundo sea mundo…” Don Expedito García

Está hecho, contrato y todo. Prueba psicológica (sólo para ver si no es un psicópata asesino); Peloponeso no entinde la magnitud del favor que le han hecho y arriba de eso jura que la tipa que lo entrevistó, Marisa, está por él. El dijo estar disponible para trabajar en dos días, pero ella, lo miró, según él, con ojos de tusitabueno, pero en realidad fue de y-este-loco, y le dijo que no, que se tome su tiempo y que empiece en una semana. Ahhh, qué impresión ha causado en Marisa. Nunca ha sido bueno para recordar nombres, pero él no se ha percatado, y si le hablan de Maritza pensará que es otra persona.

-Eso fue ahora, que le gusté. ¿Qué será cuando ella, o cualquier mujer vea optimizado mi desarrollo muscular? No tendré límites.- Estaba decidido, iría a hacer pesas al gimnasio del barrio, donde Eduar. Allí levantaría pesas y cambiaría su imagen de fleje tipo tirigüiyo en la de la estatua de Miguel Angel, el David, pero no en pelotas porque se lo llevan preso, pero quizás no, porque con una presencia como esa, quizás hasta autógrafos le pedirían, quizás hasta que pose, paparazzis…

La imaginación de Peloponeso no tenía límites. Se imaginaba en uno que otro escenario donde sus músculos imponían ley y respeto. Recordó el incidente de la guagua donde ponía al mecánico gordo y sobacudo bajo sus pies:

-Ecúseme señor, no fue mi intención, déjeme quitarle el brazo de ahí.- Hacía la escena en su mente donde el mecánico, con miedo, se disculpaba por echarle su brazo encima.

-Si usted quiere andar a sus anchas, cómprese un carro, aquí debe tener respeto por el espacio de los demás- respondía al agresor con voz severa mientras se miraba al espejo practicando las caras de hombre seguro de sí mismo que pondría.

Con 6 pies y una pulgada le faltarían poco más de 35 libras para llegar a las 190 que quizás mejorarían su figura desgarbada. La verdad es que parece casi de caricatura, con una gran nuez de Adán en su cuello delgado, largas extremidades y mala postura, el típico pariguayo. Su búsqueda por el cuerpo perfecto no habría sido gran problema si no fuera porque Peloponeso, que nunca había hecho esfuerzo físico ni para jugar en su infancia, ni siquiera vitilla, no entendía la mecánica del ejercicio. Esfuerzo, mucho sudar, buena alimentación, pero los resultados… paciencia con los resultados. Estos se vendrían viendo tiempo después. Pero, ¿qué se puede esperar de uno que se intimida frente a un niño de trece años que le grita en la calle “palomo” y luego le exige 5 pesos para una paleta? Sin comentarios.

Mientras se contempla en el espejo haciendo muecas y hablando solo, y hace poses de Mr. Universo, pasa doña Apolinaria con una escoba frente a la puerta de su cuarto.

-Mira esa vaina, ¡pero yo me cansé de pari loco fue! ¿Qué ej lo que tu te mira?- pregunta la madre con acento sureño.

-¡Mamá! ¿Qué usté hace ahí?- dice recuperándose de la sorpresa, pues estaba tan abstraído que no se había dado cuenta de que su madre pasaba.

-Pero, ¿y para dónde tu vaj vestido así? ¿Esoj no son los pantalocintos de tu pai dejcansa en la casa?- Se refiere a unos pantalones marrones viejos de vestir recortados a nivel de las rodillas con bordes en triangulitos, para que no se deshilache.

-Voy a donde Eduar a levantar pesas para ponerme fuerte- se deja sentir cierta inocencia en su voz.

-Lo que tu puede ej quebrarte levantando esos hierros. Dejpué no venga, que te va a poné pelotú como Chincho que tuvieron que operarlo- advertía severamente su madre- Tú sabrá- dijo como sentencia final y siguió en sus quehaceres entre resabios diversos.

-Cuando comience a trabajar ya yo voy a ta ¡Rrrroca!- se decía a sí mismo mientras bajaba las escaleras del edificio hacia la calle.

Con camiseta blanca de cuello V, de las que se usan como ropa interior, pantalón recortado marrón a las rodillas, medias blancas deportivas y zapatos de cordones, sale Peloponeso al gimnasio de Eduar, como a eso de las 5 de la tarde…

(Continuará…)

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¡Ofrézcome! Al Fin y al Cabo… ¡Pero, quéseto!…

In De vivir aquí, y otros males on Sábado, octubre 4, 2008 at 8:41 pm

No soy crítica de cine ni nada por el estilo, no tengo ningún título ni entrenamiento que me avale para tales fines, ni siquiera soy muy cinéfila (eso se lo dejo a Nehemoth que lo hace muy bien) Sí, me gustan las películas que llegan al corazón (lo admito, con espadas láser, y patadas), tengo una especial fascinación por las películas chinas (me encanta Jet Li, he visto hasta sus clavos) y el humor negro. Como se puede notar, alguien que odia a “Million Dollar Baby” (tremenda película) y ha visto tres veces cada una de las del “Señor de los Anillos”, unas dos todas las “Matrix”, considera obras de arte las 6 de Star Wars, cree que el burro de Shrek es buen actor y se goza un montón el humor negro de los cines inglés y francés, no puede ser confiable.

Pero, no creo que tenga que ser una gran sibarita del cine como para saber cuando algo no tiene ningún tipo de sentido. Caramba, uno ha visto televisión, ha ido al cine, y ha visto una que otra peliculita para comparar, !óyeme! que por lo menos la trama tenga una secuencia lógica. Me perdí desde el principio, caraj… mis cuartos (se me calienta la cabeza mientras más me acuerdo de lo que vi). No voy a contar la peli, pero mierquina, la combinación de narcotráfico con un vampirito y el vampiro grande y el Vampiro Kao y la pseudodominatriz y Lara Croft cuasi encuera y, y, y…. Ay, mi mai, a mi me va a da un ataque, guay mi cuarto, MI CUAAAAARRTOOOOO.

Ejem, bien, ya compuesta, continuo diciendo que por lo menos he apoyado al ccinnne lllllocalll y y y qqque el essfuerzzoo qque que que, YAAAAAA NO PUEDOOOOOO, NO PUEDO MAAAAASSS, MIEEEEERQUINAAAAA, ENTIENDO LO DE LAS PRECARIEDADES, SIIIIII LO ENTIENDOOOOO, PERO CAAARAAAJOOOO, POR LO MENOS CON ARGUMENTOOOOOO LOGICOOOOO; QUE NEGRO CLAVOOOO, PEOR QUE PLAY BALL, PEOOORRRRRR. NOOO, NO LO PODIA CREERR, Y NO SE ACABABAAA, NOOOOO. AGUAAAA, AGUAAAA, TIRENME AGUAAA. ¡¡¡ARRGGGG!!!

Bueno, ya me calme, concluyo diciendo que  esa pelicula es muy mala.

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