Experiencias De Un Ruyío: La Vida De Peloponeso García (8)

En el episodio anterior, el 7…

Episodio 8: Por favor, De La Rosa…

-Ven acá azarosito- se oye la voz en la oscuridad mientras siente que el aire le falta por una fuerte presión en la garganta. La voz suena como la de Mike Tyson, y sus manos se sienten igual.

-De La Rosa, déjalo, ahí no hay na’ ¿tú no ve que ese e un palomo? Otra voz, conocida, ruega, sin la intención de convencer,  que lo dejen en paz.

A pesar de tener poco más de 6 pies de estatura, Peloponeso no alcanza el suelo. Lo tienen contra la pared, agarrado del cuello sintiendo unas manos pesadas golpear su cara un par de veces. Siente como si el corazón le fuera a estallar, trata de soltarse, pero lo aprietan más. ¿Por qué es tan escuálido? No tiene fuerzas, ni técnica para zafarse de ésta, y se nota que quien lo tiene es un experto, ya ha hecho esto antes.

-Cállese y déjeme que yo soy el que sé lo que vua a hace con ete- y mientras lo dice le da un fuerte puñetazo en la sien derecha. Peloponeso siente que todo le da vueltas, no reconoce caras, está todo muy oscuro y siente que se desmaya. Con la cara caliente, se resigna… y comienza a oír voces familiares, su trabajo, caras…

“Pi Yi”. Luego de más de 15 dìas como empleado de IDIOT, sus compañeros de trabajo decidieron no pasar más penurias con el nombre Peloponeso y decidieron llamarlo por sus iniciales. La iniciativa fue de Johnny, un tipo bajito y pelón, dominicanyork, que habla la mitad en español y la otra mitad en inglés del Bonx. Se cree que está acabando, dice que se “crió” en NYC. Serà porque terminò el bachillerato en el liceo “Estados Unidos” antes de irse con un tìo. Segùn pregona, volviò al paìs por amor a la patria, o por su abuela enferma que vivía sola, o porque la cosa allá está dura, pero todos le leen en la frente la palabra “DEPORTADO”. ¡Quién sabe lo que hizo! Dice que no le interesa volver, por lo menos por ahora, que quizás dentro de 10 años, cuando los demócratas arreglen la cosa. ¡Ah, sí! Deportado por ilegal.  Por el ambiente internacional, las iniciales pronunciadas en inglès han calado en el centro de llamadas donde la mayoría es bilingûe, o se cree “americano”, o quiere irse a como de lugar como el 80% de la población en Dominicana.

Por más que se resistió, Peloponeso no pudo con el tsunami. Bueno, por lo menos no es “palomo”. El que le digan sus iniciales y en inglès es un choque incómodo.-Si mi padre oyera esto- pensaba- daría tremendo discurso y yo tendría que renunciar de paso.

-PG, qué lo qué- le dicen los mozalbetes cuando cruzan frente a él.

-Hey, PG, what’s up man?- ése es Johnny.

-Adió PG- le dice con coquetería Cinda.

El asunto de “PG” no era lo único que molestaba a Peloponeso de su primer trabajo de la vida. Josè Roberto le pidió, o mejor dicho, le exigió le diera casi la mitad de lo que había cobrado esa quincena.

-Pelo, dame los chelitos, soy tu amigo y los necesito porque estoy de’cuadrao e’ta quincena. Ademà tú no tiene plane con eso cuarto. Yo te los voy a devolvé algún día.

José Roberto hasta fue con él a cambiar el cheque. Maritza la de recursos humanos le cobró el favor… y caro. Le echó en cara que su amigo es como loco, que quizás sea un pervertido porque la miró raro y que además parece un inepto. Que es probable que le bajen raya por dejar entrar gente así. Por suerte para José Roberto, Maritza se transó en cenar en Friday’s, pero como para hacerle la maldad, la flaca comió como pie de atleta y lo que no se “jartó” se lo untó. Peloponeso tendría que pagar su cuota.

Como si no fueran suficientes el tumbe a su quincena y el odioso apodo, Peloponeso tenía una acosadora. Durante los primeros días, la recepción de las llamadas fue un desastre. Clientes molestos por el tiempo de espera, operadores enojados porque no llegaban sus llamadas lo que les significaba perder dinero. Por más que lo intentaba no daba pie con bola, y en medio de su deseperación aparece una mano amiga que lo ayuda y enseña algunos trucos para agilizar el proceso. Debió darse cuenta, pero ¿cómo? Estaba demasiado ofuscado.

-Ven mi corazón que yo te voy a ayudar.- Cinda dice que tiene 38 años, pero parece de más, varios años más. Tiene mirada de furiosa y la inocencia e ingenuidad de Peloponeso parecen serle muy atractivas.

-Mira, le das a función 70 y marcas la extensión- le dice llevando con su mano la de él a las teclas.- ¿Tú ve? no es difícil- y deja caer la mano muerta en su muslo.

Después de haberlos visto juntos varias veces en la recepción y en el área de descanso, Johnny se le acerca y le dice:

- Yo, man! Te he vito hablá con esa mujé, you know, Cinda, man- con cara de preocupación le pone una mano sobre el hombro tratando de que baje un poco a su altura para hablar más callado. -You have to be carefull, you know, ten cuidao porque esa mujé é como maniática, and she kindda like young guys, you know, tipo jóvene, como tú, sin mucha e’periencia.- Johnny mira a los lados y sigue diciendo -Aquí había un chamaquito, you know, cutie y blanquito, dique ella como que lo folzó, you know, convinced him. La cosa e que el marío de ella se dió cuenta del lío y el chamaquito renunció y se fué. Dique taba agolpiao. So take care, man. Y ademá tú puede conseguí mejol, she`s ugly!

Y vaya que la mujer es rara. No es tanto lo fea, aunque no es el estereotipo de Miss universo. Es una extraña combinación de Condolezza Rice y Fefita La Grande con un aire al mover las manos como Walter Mercado.

Pero ese día, ya en la noche, a la salida de su turno, Cinda lo espera en la puerta de salida.

-Oye, PG, vámono a bebé par de cervecita al colmado- se mueve y lo mira como una serpiente

-Eh, no puedo, tengo que llegar a mi casa y…

-Ay PG, no sea remolón- le interrumpe -ni que te vaya yo a come, na ma e’ a bebé par de jumbo lai como amigo, anda ven- insiste tomándolo del brazo y casi empujándolo hacia afuera. Salen a la calle oscura, pues no hay luz en los postes y al doblar la esquina Peloponeso siente un golpe fuerte en su pecho que lo empuja hacia una pared y esa sensación asfixiante.

-Ven acá azarosito…

(Continurà…)

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2 comentarios por mucho »

  1. 1

    rosarivas escribió,

    Fruuuuuuuuuuuuuuuuuuuula, ta lenta tu!

  2. 2

    [...] Experiencias De Un Ruyío: La Vida De Peloponeso García (9) En el episodio anterior, De La Rosa lo tenía agarrado del cocote [...]


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