Hace poco andaba practicando el deporte universal, el que ha hecho florecer a grandes ciudades a traves de las edades y lo que mueve la economía de este planeta más que otra cosa: las compras.
Como andaba con mis hijas pasamos por una gran tienda de juguetes y muebles para niños, y parada obligatoria, con la famosa advertencia que viene desde nuestros antepasados: “es sólo a ver”. Pues las pobres niñas viendo y viendo, tocando y comparando, hablaban entre sí que si ellas tienen ésta muñeca y no ésta, que si Fulanita tiene ésa misma y que la rompió, y otras muchas cosas que son el entrenamiento para un adecuado y discreto tijereo adulto.
Andando y andando no faltó que pidieran algo. Y otra cosa, también andaba con mi hermana (tenemos un gran equipo para las Olimpíadas) y se le ablandó el corazón, y a mpi también, hacía mucho que no le comprabab algo a las niñas así que vimos los precios…
Imagínese la carita de un pobre niño pidiendo un juguetito, pequeño y simple con las ilusiones y grandes expectativas y que el adulto al ver el precio tenga que decirle que “NO”. ¿Provocará traumas? ¿Iniciará una serie de eventos que llevarán al individuo en cuestión a ser un adulto despilfarrador o tacaño? ¿Será un infeliz?
No lo creo, quien se va a traumatizar será el padre, la madre, tía o abuela que tenga que aguantar los llantos y lamentos del niño y además tener que explicar por qué se necesita dinero para comprar y que éste es escaso…




rosarivas escribió,
Lunes, Septiembre 14, 2009 @ 2:32 pm
Todo lo que quieran las niñas que me lo pidan a mi, su tia maravillosa y divertida!