Viernes, Octubre 23, 2009
· Archivado en De vivir aquí, y otros males, La vida
Si es como yo, que hace tiempo dejé de enfermarme el espíritu y provocarme gastritis por revisar el periódico los viernes en la mañana y estar pendiente del precio del barril de petróleo para salir juyendo a echar gasolina antes del sábado o esperar, es posible que me entienda.
Como tengo un carrito económico en cuanto a gasto de combustible se refiere, me sale mejor llenarlo cada 10 días o algo así y, me parece, que la gasolina me rinde más. Pues, también tengo entendido que es mejor echar tempranito en la mañana o en la noche cuando no está tan caliente el ambiente (como ven aunque no estoy pendiente, por otro lado estoy pendiente). He probado todas las maneras de echadera de gasolina y he desarrollado ciertas reglas para mentenerme con vida:
1. No ir a echar gasolina temprano si ya he desayunado, me cae mal y me da acidez
2. No ir de noche antes de acostarme, porque me dan pesadillas y me da acidez
3. No confiar de que tengo la tarjeta de crédito, siempre voy con efe, a veces el banco la bloquea
4. Si voy a llenar el carro no voy con menos de 2000 pesos, por si acaso (tanquecito de 10 galones)
5. Ir a una bomba cerca de la casa o de algún familiar cercano, por si acaso hay que dejar el carro en garantía e irse a pie
No saber a cómo amanece el galón de gasolina ha servido para mejorar mi calidad de vida y mi relación con los demás. Espero que eso no cambie por ahora, que será cuando los 2000 pesos de seguridad no alcancen.
Martes, Octubre 20, 2009
· Archivado en De vivir aquí, y otros males, El lado negro de la vida · Tagged Amets
Imagìnense esto: 11/09/09 8:00 am. Voy va para mi trabajo por la 27 de Febrero para coger el túnel, pues eso es progreso y se supone que uno llega más rápido, y, por suerte, no lo llenaron de yuca como había sido prometido por administraciones anteriores. Voy pensando que me evitaré muchos semáforos, motores, vendedores ambulantes, y por encima de todo a los Amets, que ya me tienen media mañana perdida, porque, en las intersecciones con todo y semàforo, ellos actùan de manera infalible para provocar más confusión y caos y tapones al ya maltrecho tránsito de esta capital del siglo XXI.
Paso la Defilló y ya voy a los carriles “expreso” cuando ¡oh, sorpresa! El taponazo para entrar al túnel. Siempre pasa porque los vehículos que vienen en el carril de la derecha, y extrema derecha, quieren entrar a como de lugar en el túnel, pero ahora era diferente, más largo y lento el tapón, incluso dentro del túnel estabamos parados.
Gracias al buen mantenimiento del sistema de ventilación, ya yo voy “setiá” que hay que atravesar rápidamente para que el carro no se llene del humo de escape de los otros vehículos, cosa que pasa con todo y el aire acondicionado y las ventanas cerradas. Pero hubo que tumbar par de años de vida con la intoxicación por el smog.
Cuando seguimos veo a tres carros parados en medio del túnel de la 27. Parece que uno se había dañado, otro le daba asistencia y otro no sé que hacía. Entonces llega a mi mente la pregunta sin respuesta ¿para qué es que sirven los Amets? ¿No deberían estar aquí con una grúa, resolviendo? Este país me está llevando al nihilismo.
Viernes, Octubre 2, 2009
· Archivado en De vivir aquí, y otros males
Esta entrada está dedicada a mi querida hermana, estoy aquí escribiendo esta entrada desde el celular, y, quizá no para otros más tecnológicos, para mí es un avance más para no quedarme atrás.
Pues mi hermana no se ha podido conectar aún, pero yo ya pude.