La oferta laboral, y me refiero a Dominicana, que es lo que conozco, tiene fuertes incongruencias y contradicciones. A parte de las dificultades que se tienen en todas partes del mundo para conseguirlo, por la “crisis económica” mundial, aquí se presentan ciertas peculiaridades que sólo dejan como opción al que busca un empleo decente el emigrar, el chiripeo o el suicidio.
Una de las cosas es que las empresas quieren personas con experiencia en su área, no menor de dos o tres años. Buen manejo de un segundo idioma es otra de las flores que se quieren en el jardín. Estudios de postgrado, diplomados, entrenamientos en el exterior y un gran etcétera que abulten la hoja de vida convencerán a quien recluta en recursos humanos que quien aplica es un muy buen prospecto. Se necesita disponibilidad de tiempo para emergencias y buena actitud.
Todo lo anteriormente descrito lo hemos leído en anuncios para empleos o tenemos a alguien a quien en la entrevista le dijeron esto. Lo bueno de caso es que esa experiencia debe estar en una persona menor de 35 años de edad, los diplomados y entrenamientos valen para un puesto de obrero, la disponibilidad de tiempo incluye domingos, días feriados, noches y madrugadas y además sin queja. El valor que generalmente se le da a esto oscila entre 15 y 20 mil pesos mensuales, que en moneda fuerte son unos 416 y 555 dólares de EE.UU. Si la ven gorda, no le dan empleo, si es gago, no le dan empleo, si es bizco no representa bien a la empresa, si es prieto… ni hablar, si es viejo o madurita, pues na’ ma’ le queda coger su mecedora y sentarse en la galería de su casa, o la del vecino, a esperar que se le ocurra un negocio.



