Se oyen muchos dichos acerca de los dominicanos. Una de esos es que ponemos el candado después de que nos roban. Habiendo sido yo misma víctima de robo, tanto rompiendo las cerraduras del carro (previamente puestas) o rompiendo los vidrios para robar lo que fuere, como destrozando las puertas de entrada a mi casa, todas estas acciones a la luz del día y en mi ausencia (gracias a Dios), siempre sale alguien diciendo que uno no fue precavido.
No voy a negar que está quien no cuida bien sus cosas, y es despistado, pero da pena que ni en su casa, ni en el espacio privado que uno tiene se pueda uno relajar. Con tantas cosas a las que se debe ponerle atención en este país (porque andamos chivísimos todo el tiempo), también cuando se cierran las puertas hay que activar el 8vo. sentido y mantener abierto el ojo de Sauron. Conozco a alguien que se sentía culpable porque le robaron su computadora portátil de la mesa de comedor de su casa a través de la ventana que da al patio. ¡Pero al patio de su casa! Hemos aprendido a echarnos la culpa de que nos roben y a que otros nos la echen específicamente la policía. Las preguntas son: ¿Por dónde andaba? Si andas por zonas peligrosas fue tu culpa. ¿A qué hora salió? Si fue muy temprano o tarde fue tu culpa. ¿Era muy llamativo lo que tenía? Si tenías prendas o el celular era bonito fue tu culpa. ¿Cómo cerró? Si te falto el pestillo interior al cual no tienes acceso porque estás afuera, fue tu culpa.
Me quilla eso, porque se trata de alguien que forzó un sistema de seguridad, por frágil que fuese, con la mala intención y alevosía, que en mi caso particular por lo menos en lo que a la entrada a la casa se refiere, rompió dos candados y dos cerraduras con todo y puertas de hierro y madera. Me molestó en esa ocasión, y todavía me decepciona, porque además de la violación a mi privacidad, la policía no hizo nada y al otro día aparece el capitán Arias encargado de robos por la zona y me dice que yo debía tener más seguridad en la casa. ¿Dónde me voy a meter? ¿En un búnker?



