Estoy enojada, mejor dicho decepcionada, no, mejor estoy perturbada. La verdad es que no sé como estar. Yo creo que hasta risa me ha dado, ¿qué más se puede hacer? Creo que ser sarcástica.
El diputado por Puerto Plata del PLD (¿cómo?) el señor Alfonso Crisóstomo, es una persona que habla con la verdad, con una mente muy limpia (¿de qué? quizás de sentido común). Le apodan “Querido” pues al parecer desde hace mucho tiempo goza del aprecio de todos los que le rodean. Además es un hijo abnegado y respetuoso que “honra” a su viejo padre, el cual recibe de manera agradecida lo que su hijo le trae como ofrenda, con el “sudor de su frente”.
Está cansado de que personas, quizás con una motivación “amarillista”, se inmiscuyan en los asuntos privados del estado, como es el manejo de la nómina especial del Congreso de este paisaje para darle boronas a las personas. Parece ser que es asunto exclusivo de los legisladores de turno lo que se hará con ella: si se le compra un colchón a algún damnificado, si se regalan planchas de zinc durante la campaña, o si nombran en el Congreso a su tío y a un amigo del primo del vecino que es como hermano de su abuelo o si nombran a todos los de la fila (recordemos que en los pueblos todos se conocen y son como familia, así que ¡qué gran compromiso!)
Pues él dijo: “Que lo sepa la opinión pública que tengo a mi papá en la nominilla y nadie me va a sacar a ese viejo que come de su hijo, ni Valentín me lo saca”. ¡Qué gran hijo defendiendo la comía de su pai! Su padre le dió primero, así que le toca ahora a él ayudarlo. ¿Quién puede pretender que un hijo no ayude a su padre? Nadie. El problema está en que mi papá no está en nómina, ni el papá de ningún otro dominicano que SI paga impuestos por ABSOLUTAMENTE TODO, y creo que todos también tenemos el deber de defender la comía de los pais de nosotros.
Y como ahora todo el mundo se enteró que hay comida para los viejos padres en el barrilito del Congreso, y que su papá es un beneficiario, se va a armar el despelote y todo el mundo va a querer que su papá cobre también (como es mi caso y creo que todos deberían cobrar). Para remediar este predicamento “Querido” someterá al Congreso un proyecto de ley para que nadie se entere de lo que ellos hacen con los cuartos míos, los suyos, los de ella y los de aquel.
Pero “no os preocupéis” porque nadie le hará daño a ese hijo abnegado y eso se va a quedar así mismito como está, ¿o no?






