“Dejar de aprender es empezar a morir”, dice por ahí una frase célebre. De esto cumplirse literalmente esta, mi querida Dominicana, debería estar llena de gente con mucha vida, y muchos, pero muchos ancianos centenarios. A la vez tendría muchas, pero muchas muertes prematuras, especialmente en las escuelas públicas, y muchos “profesores” que se caerían tiesos luego de virar los ojos con la cara sobre el escritorio. Pero ese es otro tema. ¡Ah, Dominicana, inagotable y paradójica!
Pues bien, ya que el que nunca deja de aprender no se muere, deduciendo del aforismo anterior, tenemos gente longeva. Mi país da la oportunidad de cada día aprender algo nuevo, nuevas habilidades mentales y físicas, nuevas culturas y subculturas y material suficiente, sólo en un barrio de Santo Domingo, para documental de National Geographic. Ya, mucho preludio, pregunta el curioso ¿qué se aprende? Pues todo se engloba en técnicas de sobrevivencia que van desde nivel básico de párvulos hasta nivel avanzado y magister. Para cruzar la calle, para no ajogarse del calor, para conseguir dinero, para llegar al trabajo en transporte público, para conducir un vehículo de motor, etc. Cada una de estas puede desglosarse ampliamente.
Técnica para el tránsito: sea que ande en transporte público, en cuyo caso cae en la subcategoría de peatón que es considerado un perro, o en carro propio, hay que desarrollar habilidades físicas extraordinarias y reflejos que da gusto ver en ancianitos de más de 75 años, cómo esquivan los motores, cómo saltan las zanjas y evitan los hoyos de los filtrantes en las aceras. Quien maneja, además desarrolla una habilidad extrasensorial para “adivinar” la intención del otro conductor. Un tema apasionante.
Técnicas de compras: hay que saber dónde, cómo, cuándo y a cómo comprar. Es a veces frustrante ver cómo ciertas cosas que se venden en grandes tiendas están a mitad de precio en Villa Consuelo o en Amazon. No se puede salir un 15, ni un 30, ni día de madres, ni víspera de 24 de diciembre ni del día de reyes porque no se conseguirá nada mejor que apretones y estrujones y se evitará ser cartereado o atracado con mucho dinero.
Técnicas para lidiar con policías: primero hay que ver la hora del día y el día del mes. Esto para ver si es comida o dinero lo que se busca. Con dinero se compra comida, así que casi siempre es dinero. Los habrá muy buenos y serios, pero todavía no he tenido la oportunidad de ver uno. Dicen que son como los quetzales, que no se ven ni donde viven…
Podría escribir y escribir. De cada técnica se puede hacer una reflexión completa, que, como también estoy en mi escuelota aprendiendo, sé que no me faltará material y oportunidad para seguir. A ver cómo organizo las ideas… Ah, ¡ya se fue la luz!







