Frula

Archivos de la categoría ‘Cultura General’

La Escuelota

In Cultura General, De vivir aquí, y otros males, La vida on Sábado, agosto 14, 2010 at 10:09 am

“Dejar de aprender es empezar a morir”, dice por ahí una frase célebre. De esto cumplirse literalmente esta, mi querida Dominicana, debería estar llena de gente con mucha vida, y muchos, pero muchos ancianos centenarios. A la vez tendría muchas, pero muchas muertes prematuras, especialmente en las escuelas públicas, y muchos “profesores” que se caerían tiesos luego de virar los ojos con la cara sobre el escritorio. Pero ese es otro tema. ¡Ah, Dominicana, inagotable y paradójica!

Pues bien, ya que el que nunca deja de aprender no se muere, deduciendo del aforismo anterior, tenemos gente longeva. Mi país da la oportunidad de cada día aprender algo nuevo, nuevas habilidades mentales y físicas, nuevas culturas y subculturas y material suficiente, sólo en un barrio de Santo Domingo, para documental de National Geographic. Ya, mucho preludio, pregunta el curioso ¿qué se aprende? Pues todo se engloba en técnicas de sobrevivencia que van desde nivel básico de párvulos hasta nivel avanzado y magister. Para cruzar la calle, para no ajogarse del calor, para conseguir dinero, para llegar al trabajo en transporte público, para conducir un vehículo de motor, etc. Cada una de estas puede desglosarse ampliamente.

Técnica para el tránsito: sea que ande en transporte público, en cuyo caso cae en la subcategoría de peatón que es considerado un perro, o en carro propio, hay que desarrollar habilidades físicas extraordinarias y reflejos que da gusto ver en ancianitos de más de 75 años, cómo esquivan los motores, cómo saltan las zanjas y evitan los hoyos de los filtrantes en las aceras. Quien maneja, además desarrolla una habilidad extrasensorial para “adivinar” la intención del otro conductor. Un tema apasionante.

Técnicas de compras: hay que saber dónde, cómo, cuándo y a cómo comprar. Es a veces frustrante ver cómo ciertas cosas que se venden en grandes tiendas están a mitad de precio en Villa Consuelo o en Amazon. No se puede salir un 15, ni un 30, ni día de madres, ni víspera de 24 de diciembre ni del día de reyes porque no se conseguirá nada mejor que apretones y estrujones y se evitará ser cartereado o atracado con mucho dinero.

Técnicas para lidiar con policías: primero hay que ver la hora del día y el día del mes. Esto para ver si es comida o dinero lo que se busca. Con dinero se compra comida, así que casi siempre es dinero. Los habrá muy buenos y serios, pero todavía no he tenido la oportunidad de ver uno. Dicen que son como los quetzales, que no se ven ni donde viven…

Podría escribir y escribir. De cada técnica se puede hacer una reflexión completa, que, como también estoy en mi escuelota aprendiendo, sé que no me faltará material y oportunidad para seguir.  A ver cómo organizo las ideas… Ah, ¡ya se fue la luz!

No, no hay excusa

In Cultura General, De vivir aquí, y otros males, La vida on Domingo, marzo 7, 2010 at 11:00 pm

Siempre he oído que el animal más inteligente es el que mejor se adapta a los cambios de ambiente. Eso lo decía mi madre para promover en nosotros, sus hijos, algún tipo de motivación para que nos adaptáramos a las condiciones “diferentes” que ofrecía su pueblo natal, el cual visitábamos cada año en Semana Santan y Año Nuevo. No nos gustaba el agua pesada y caliente, ni la falta de T.V. por cable, ni el calor sofocante, ni los besos embadurnadores de las viejas co su aliento a tabaco puro, ni la falta de conflé, ni las letrinas y menos de noche. (Más tarde me di cuenta de que estas experiencias me prepararían mejor para la vida, y guardo muy gratos recuerdos).

Basándome en esto, entiendo de que hay que adaptarse, pero también podemos hacer ajustes para que nuestro entorno sea más amigable. Así que hacemos los arreglos para aunque “al lugar donde vayamos hagamos lo que veamos”  nuestras costumbres y principios puedan entrar y enriquecer los paradigmas ya establecidos.

Es por eso que creo que como personas de este país, dominicanas, orgullosas de nuestra estirpe y abolengo que viene directo de grandes Caciques taínos, Prícipes de tribus africanas y maleantes de la mejor ralea de Europa, no debemos bajo ningún concepto doblar nuestros pescuezos y doblegarnos a las inclemencias. Este no es el tiempo de abandonar una de las marcas más nobles que tenemos como raza, una de las costumbres que más desconcierta en playas extranjeras. Nadie sabe cómo es que el dominicano puede, y no debe ser ahora cuando nos demos por vencidos.

Continuemos con la preservación de nuestra identidad, pasándo esta maravillosa costumbre a la próxima generación. No busquemos excusas, porque en esto el Primer Mundo se equivoca, no imitemos lo malo. Aunque esté haciendo friíto, calentemos nuestra agua en ollas, calderos o calentador y bañémonos. ¡No firmemos vales y no nos amedrentemos! Que si algo no debemos perder es el olorcito a limpio cada mañana.

No es por ser contradictoria

In Cultura General, De vivir aquí, y otros males on Viernes, enero 23, 2009 at 9:26 pm

Por favor, no crean que es por ser contradictoria. No, no es eso. No es que soy insensible con la nueva “superación” de los negros afroamericanos (¿y esta vaina?). No, no, no tampoco es eso, soy mulata a mucho orgullo.

No soy agitadora, ni izquierdista a raja tabla, tampoco tego una foto del Che en mi cuarto. No oigo música de la Nueva Trova ni na’ de eso. Tampoco soy lo que diríamos una antiyanqui a nivel. No me gusta la política exterior de los gringos, pero me gusta su hábito de consumo, ojalá yo con ese poder (ah, me gusta Oprah, Coca Cola, y su comida chatarra). Pero sinceramente, lo de Obama… ya está bueno.

El tíguere es prieto, de eso no hay duda (aunque yo lo veo “indio oscuro”) de que si es un gran avance, no sé, porque nunca he vivido en EE UU y no he crecido en ese ambiente de discriminación tan a la franca (sí, porque aunque aquí hay racismo, no se ha comportado como en EE UU). Aquí el presidente es prieto, y el secretario de Educación y Lidio Cadet, y Peña Gómez no ganó porque era más prieto que el resto y se murió a destiempo. Mobutu era prieto también y Papa Doc.  De ser ese “gran avance” será de la sociedad estadounidense, que paradójicamente es bien cerrada. La verdad es que no entiendo la algarabía aquí en el país.

Lo que creo es que el ”new president” subió ahí porque los “otros” lo dejaron, siendo los otros los que apoyan a los candidatos (gente con poderío económico), y él no va a ir en contra de ellos. El tipo estudió en Harvard, así que piensa como quien salió de allá, “gringly speaking”. Y él es y siempre será gringo, lo que a mis ojos no lo diferencia mucho de sus predecesores en cuanto a política exterior se refiere, que es la que en último caso me interesaría.

Estoy segura de que hará lo que le toca, que es defender los intereses de USA, que si el presi de aquí hiciera lo mismo por RD, esto fuera un paraíso. Está en su derecho y es su deber.  Así que no veo por qué se ve como mesianoide, tipo “carajo superhéroe” aquí en el patio. ¿Será que todo el bullicio es porque es negro? Esto para mí sería decepcionante. ¿Será  por su hablaíto? De candidatos con buena retórica  “us domincans” sabemos. Pero nada, conformidad, me prepararé para mi “dosis” de fotos de Obama mirando pa’ rriba con la boca entreabierta…

Solo por curiosidad

In Anécdotas, Cultura General, La vida on Sábado, octubre 18, 2008 at 1:28 pm

Desde hace un tiempito me ha llamado la atención el hecho de que no siempre se puede ser simpática y/o amable…. Ujum, me explico, y claro que debo presentar esta intervención desde el punto de vista mio, o sea, femenino. Se que esto les debe pasar a los varones también.

La situación que planteo es la siguiente: una en cualquier lugar, trabajo, donde una hace ejercicios, la calle y demás se encuentra con gente que siempre ve. Una puede ignorarlas, pero, caramba, ¿como va a ser que a una persona a la que veo a cada rato no la voy a saludar? Pues, una que saluda: “buenos días”, “buenas tardes”, etc., y me ha llamado la atención el hecho de que a ciertos varones no se les puede saludar. Esos son aquellos que son jóvenes, principalmente, entre los 20′s y 40′s, que al parecer se encuentran que son gutanini, creo yooo, y que consideran que la fémina que les dio el saludo, por no ser una rubia tetona, anda en buca y el es la presa elegida.

Esto lo digo porque una saluda la primera vez y sonríe. Cuando se vuelve a ver al susodicho, el tipo como que pone gesto de engreído y no pone cara de saludar y se le nota como que se  infla y la cosa. Te ve e ignora, o levanta la mano como “pa no deja”, o un ”hola” bajitico, mandando el mensaje de que “no me interesa tu saludo, no me gustas, y no te voy a hacer caso”. Mis congéneres, mujeres todas, díganme si a ustedes no les ha pasado. Entonces cuando una ve esa actitud, na, se ignora, porque lo que una quería era ser amable, nada más.

Varones que consideráis que sois la ultima Coca Cola, no toda mujer que les saluda o sonríe es porque quiere sus cositas, no siempre. Así como vosotros tenéis vuestros gustos, nosotras tenemos los nuestros y el saludar o sonreir no quiere decir que nos gustéis de eeeesa forma.

Vosotros que no sois el arquetipo de papi champú y que no levantáis mucho, no permitáis que vuestra desesperación os confunda, no penséis que se os tiene pena, pero tampoco os consideréis mas que la morena que os sonrio, porque así como consideráis, quizás, que la tipa es categoría grillo, la tipa puede que os tenga en la categoría portaminas, y solo os salude por educación.

Y vuelvo y aclaro, se que eso les pasa a los hombres tambien con tipas que creen que estan acabando, pero lo planteo desde este lado de la calle….

Al pan, pan, pero no a un hombre que esté manejando, choca

In Cultura General, La vida on Jueves, octubre 9, 2008 at 4:41 pm

(Nota: aunque hable de los hombres en general, la autora entiende que hay excepciones y algunos salen de esta categoría ubicándose en la de semidioses)

La verdad, soy una gran admiradora de la naturaleza masculina. Son realmente admirables. No entiendo cómo algunos pueden desenvolverse solos en sociedad; sin una madre, esposa, hermana o vecina compasiva. Pero muchos logran salir adelante y es digno de encomio. Otra cosa es su formidable fuerza física. Existen trabajos que sinceramente es difícil que una mujer los pueda realizar tan bien: cambiar una goma, levantar una persona desmayada del piso, abrir una greca apretada, dar palanca a una goma para sacarla de un aro, matar mamuts para la cena, despellejarlos, pagar por la cena (sipi, prefiero que se gaste el dinero de otro), en fin, un sin número de cosas. También tiene excelente ubicación espacial, nunca confunden derecha e izquierda.

A pesar de lo útiles que pueden resultar los hombres, consumen mucho (¡cómo comen!) y presentan ciertos defectillos de fábrica que se hacen notar. Uno de ellos es el que voy a mencionar a continuación: los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez.

¿Ha notado usted que si un hombre habla por teléfono no puede oír lo que usted le dice hasta que cuelga? ¿Ha estado en la situación en la que si él va manejando, no puede cambiar la emisora del radio y ponerle atención a su acompañante a la vez? ¿Le ha pasado o conoce a alguien cuyo esposo el año que recuerda su cumpleaños no recuerda el aniversario y el año que recuerda el aniversario olvida que es alérgica a los mariscos? ¿Ha visto yipetas y carros dando bandazos despacio? Fíjese que en un gran porcentaje de los casos un hombre está tratando de hablar por el celular. Visto por mí, por mamá, y no una sola vez, muchas.

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Para nosotras es algo natural: hablamos por teléfono con la suegra, mientras preparamos cena, llenamos la lavadora de agua y supervisamos que los niños hagan tarea. O, podemos hablar con más de una persona a la vez de dos temas diferentes, atender la computadora, estar atentas a que llegue el repartidor de pizzas y tener el informe de la oficina listo, sin mucho sofoque. Hacer más de dos cosas a la vez es nuestro día a día.

Pues estas criaturas por demás maravillosas y necesarias no pueden subir escaleras y comer chicle a la vez, porque o se caen por los escalones o se tragan el chicle. Es interesante observarlos hablar por teléfono con alguien que usted también conoce y tratar de decirle que una le manda saludos. Miran a una como si se estuvieran asfixiando. No sé si se trata de alguna conección central que las mujeres tenemos desarrollada o si es asunto de costumbre y entrenamiento por años. No creo que eso sea una discapacidad importante, pero es divertido verlos luchar…

Heroínas y “héroas”

In Cultura General, La vida on Jueves, septiembre 11, 2008 at 11:38 pm

Todo el mundo tiene sus héroes, sus ejemplos a emular…. (si repito una palabra como esa, me dará una embolia). Bueh, el asunto es que todo el mundo tiene gente a quien mirar: Juan Pablo Duarte, Juana De Arco, El Ché Guevara, este tíguere que se hizo rico con mucho esfuerzo, uno que Will Smith personificó, y el lechuguero que pasa por mi casa que ha logrado diversificar su negocio y hechar para adelante a su familia (pasan dos: Ulises el progresista y Aquiles que es medio loco, nada que ver con los héroes antiguos…) Mi hermano admira a Homero Simpson (sin palabras). A veces no es por lo que son, sino por sus ideales, porque despiertan mentes que luego ejecutan y qué sé yo.

En estos tiempos donde no hay mucho a quien ver-sí el pesimismo-tenemos unas cuantas heroínas, mujeres comunes que han logrado muchas cosas, como éxito profesional, ganar dinero, criar muchos hijos, ganar dinero, quitarle todo al marido del que se divorcian y además lograr que mantenga a los muchachos hasta los 21 años, y ganar dinero, ¿dije ganar dinero? ¡Pues el dinero no lo es todo!

Siguiendo con el tema, también creo que están las “héroas” de estos tiempos. Aquellas que cuando tienes el ánimo en el suelo, cuando te agarró el tapón camino a una reunión importante provocado por un Amet, que además te puso una multa por pisar la línea borrada del tapón, y luego se te vacía la goma de alante en el elevado y te ensucias las manos y ropa con el hollín que dejan las bandas de frenos… ya, ya. En fin, cuando uno está en depre, y ve en la televisión a éstas héroas, no hay más que reír, se olvida todo lo que se ha pasado en el día, en el peor de los casos por unos minutos. Hace queuna no se quiera quedar como está. Así las considero de efectivas.

La primera que hasta ahora no me ha fallado es Yanira “La exclusiva de la bachata”. Es una montra, una “mega montra”. Su programa “Un pedacito de Suiza en Santo Domingo” es único en su clase.  La ví en una entrevista con Tania Báez y era de morirse. Ella fue a Suiza cuando jovencita y luego se casó con un viejo, y se separó, volvió y tiene el programa, un colmadón, un “carguash”, un” licorestor”, representa artistas y canta bachata. Se ha operao tó y se pone peluca para variar el “look” como le de la gana. Aquí una muestra de sus talentos.

La tipa es emprendedora, ¡pero caanta maaaaaalo! Por eso me la bufea.

La otra es la Vieja Fefa, no se deja caer, aunque todos sabemos que, aunque nadie le quita que cante y baile, debería presentar una pose de “diva consumada” algo así como Aretha Franklin en EE UU. Es una verdadera leyenda viviente, aunque de seguro a ella le gusta más los de viviente y no lo de leyenda.

La Vieja Fefa, nunca pierde el swing, ni el ánimo

La Vieja Fefa, nunca pierde el swing, ni el ánimo

Se abrió camino a mucho esfuerzo y después de 60 años en la música, y muy celebrados, se merece el estatus. Pero Fefita La Grande sigue como el primer guandul en todo el sentido de la palabra, se pone ropa atrevidísima (quisiera decirle a mi mamá que si eso es Fefita ella más, pero tengo miedo de las represalias a mi persona). La doña hizo hasta un calendario. ¡Espectacular!

¡Estos hombres! A veces se hacen los chivos locos

In Anécdotas, Cultura General, La vida on Jueves, agosto 28, 2008 at 7:48 pm

¿A veces? A ver si alguien se identifica con esto.

¿Te recuerda a alguien?

¿Te recuerda a alguien?

Caso 1: Estás en una reunión o un coro informal con los tígueres de la universidad o el trabajo, hablan plumas de burro y entre esas la necesidad de las mujeres de siempre ir al salón y su fobia por la lluvia. De ahí caen en los desrizados y los moños duros. En eso hay uno que te pasa la mano por la cabeza o el cabello en chercha, que tú te la llevas pero no te la llevas, o espera que pase esa conversación y a manera despreocupada que te toca los cabellos.

Caso 2: Te topas por ahí con un tíquere que tienes mil dos años sin ver, del viejo coro. Si estás delgada, más va a suceder. Pues que el tipo te abre los brazos y te saluda, abracito, y como tu ‘ta y percibes que te toca en la cintura, sin razón y sin malicia. Te la llevas y no te la llevas.

Estas situaciones pasan con frecuencia, y en un análisis concienzudo y profundo que hacía con mi hermana, a quien le llamó la atención el fenómeno en primer lugar, nos dimos cuenta que al parecer los hombres hacen eso para percatarse de lo falso o genuino de lo que ven. Así es, a los hombres les pica la curiosidad de que si ese pelo tan bonito y brillante es realmente tuyo, o son extensiones, o se sienten como una brocha o es “pelo bueno”. También si es que te has mantenido flaca con ejercicios, o si es una dieta o tienes faja puesta para ajustarte esos pantalones. Por supuesto, no lo van a preguntar porque “eso no me importa”, o “de’pué cree que ‘toy atrá’ de ella”. El punto final es que si lo pregunta sin interés una cree que es pájaro, y eso ellos lo saben. Así que buscan las formas más discretas de saber.

Siempre he creído, para beneficio de los hombres, que ellos son más directos y sinceros, menos siniestros y envidiosos que las mujeres, pero creo firmemente que son bien curiosos y si averiguan “algo” como que esa apariencia de megadiva de Fulana en la oficina es un espejismo, aunque son más discretos, no son baúl de nadie. Así que, ya presentado el tema, fijémonos a ver si nos siguen pasando esos casos, y en qué condiciones :)

Clausura Juegos Olímpicos

In Acabadera, Cultura General, De vivir aquí, y otros males on Martes, agosto 26, 2008 at 11:07 am

Maravillosa la clausura de los Juegos Olímpicos. La verdad es que esos chinos se la comieron (igualito que aquí). Las chinas con esos trajes con cascabeles y la música. Demostraron que con lo propio de la cultura, lo popular y común se puede hacer algo muy sofisticado y de muy buen gusto (¡oíste Omega!)

Por suerte que a veces los comentaristas de RNN dejaban de hablar y uno podía oír la música. Además de las voces de quienes desde allá anunciaban lo que iba a suceder a veces se dejaba escuchar la última frase o palabra y uno tenía idea de lo que iba a suceder en verdad. Nunca vi a la atleta cubana que iba a formar parte de la comisión de atletas quien estaba supuesta a salir junto con el de Corea, el ruso y la alemana, pero tampoco sé si es que hubo una contingencia o simplemente no era el plan, tampoco los comentaristas… dijeron lo que pasó.

Bueno eso pasa con todo evento internacional que se pasa por un canal local. Le hablan por encima, no se puede apreciar bien el espectáculo porque mientras se desarrolla, hablan de que si la vieja Fefa se casó otra vez o que si Elenita Santos cantará junto con Joseíto Mateo en una tertulia en el patio de su casa. Prefiero muchas veces verlo en el canal matriz extranjero si es posible (Oh, Guacanagarix ¡Cuánta paradoja!).

En fin, ya se acabaron y traemos 2 medallas. Tenemos que sentirnos orgullosos del esfuerzo y tenacidad de nuestros atletas, que comiendo guineítos con espaguetis (¿no es lo come Phelps?) lograron oír nuestro himno nacional por allá.

¡Sigue viendo barrigas!

In Cultura General, La vida, Las mujeres on Miércoles, agosto 6, 2008 at 10:33 pm

Bien, después de despotricar en contra de los hombres que enseñan sus barrigas y áreas pudendas, tuve mi galleta sin mano el otro día como quien dice: “¿Quieres ver algo patético? ¡No será un hombre!” Absorta yo sentada en el parqueo de una otrora prestigiosa farmacia que ya no sirve para nada, esperaba a quien venía, y pensaba en la inmortalidad del cangrejo y cómo él no camina para atrás, sino que es de lado… Pues así tratando de resolver los problemas del país se detiene a mi lado un vehículo rojo, al que no le presté atención con la última canción de la última estrella “pop” a un alto volumen. Ni volteo a mirar, pensé que sería un jevito “wannabe” (este anglicismo sí que me gusta) tratando de llamar la atención.

Pero cuando quien ocupaba el vehículo (yipetica) cruzó frente a mí quedé absorta. Era una señora en sus 40′s, no es que fuera vieja ni nada, un cuerpazo y todo, pero llevaba unos pantalones muuuy cortos de cuadritos talle bien bajo y una camiseta corta con to’ eso afuera, el pelo corto y una gorra. Entra a la farmacia, resuelve y rápidamente sale, se monta en su yipeta, musicón y por ahí se va. Lo que me chocó de esto es que siendo una mujer a todas luces posible madre de un adolescente, no se ubicaba en tiempo y daba la impresión de estar desesperada por algo. Y alguien dirá: “¡Caramba! Si tiene su cuerpo bien y ‘ta dura que ande como quiera.” Así es, pero queda el amarguito en el pensamiento, de que esa señora anda en busca de un varón. Sip, yo lo pensé, imagínense lo que pensaría cualquier hombre dominicano con esa mente limpia y diáfana que tiene. Y bueno puede que en alguna ocasión hasta yo he salido a las calles vestida como Barajita, y habrá otra sentada en un carro mirándome…

El orgullo masculino

In Cultura General, La vida, Los hombres on Viernes, agosto 1, 2008 at 10:14 pm

Al andar por las calles, no en revistas, ni en la tele, me he topado con uno de los espectáculos más patéticos, bochornosos y, considero yo, una muestra del machismo animal e ignorante del hombre mal educado dominicano.

¿Quién de nosotros al ir por ahí no ha visto a algún señor, de cualquier edad andar orondo con la camiseta doblada hasta el pecho enseñando su barriga y los pantalones a media narga? ¿O a algún chofer de carro público o picher de guagua mostrar sin recato la barriga y más allá? Será el calor. Pues bien, es un acto de mala educación, pues se supone que los hombres no deben andar sin camisa donde hay damas (claro excepto en playas y afines) y menos en la calle y deberían tener bien puestos los pantalones. Lo considero patético porque, no es que me gusten mucho los cánones de belleza impuestos por la sociedad y que caen en el hedonismo, pero esas barrigotas cerveceras y ese pelambre crespo alrededor de un ombligo que luce profundo como un hoyo negro del espacio, no son inspiración ni siquiera para Botero. Si a esto incluimos la osadía de revelar su gusto por ropa interior roja, o su desinterés porque esté limpia, la cosa es de espanto.

Es bochornoso, porque todo aquel que conozca algo de urbanidad y buenas costumbres se reirá de su falta de educación doméstica. Es machismo porque no hay otra explicación para que un señor cuarentón ande pavoneando una barriga peluda como de 7 meses como si fuera alguna especie de señal del macho alfa o como si tuviera la cadera como modelo de Hugo Boss.

¡Qué nos falta! Antes los caballeros cedían el paso y los asientos a las mujeres, se ponían la camisa “juyendo” cuando llegaba visita a la casa, no dejaban que les vieran los calzones, etc. Pero ahora, no sólo hay que aguantar las despachotadas animales de algunos, si no que tenemos que ser continuamente abofeteadas implacablemente por el orgullo masculino ondeando como bandera. Quizás sea venganza, porque no es mentira que hay muchas enseñando lo que no deben… Puede que sea un derecho, una manifestación de la falta de complejos… Pero debe ser un deber el respeto a los demás. Esta sería una peñita interesante.

No critico las barrigas, todo el mundo tiene derecho a tener y cuidar la suya, es el exhibicionismo descarado lo que considero hiriente, porque además de la barriga enseñan más mucho más y una se espanta.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.