Archivos para La vida

¡Llénalo!

Si es como yo, que hace tiempo dejé de enfermarme el espíritu y provocarme gastritis por revisar el periódico los viernes en la mañana y estar pendiente del precio del barril de petróleo para salir juyendo a echar gasolina antes del sábado o esperar, es posible que me entienda.

Como tengo un carrito económico en cuanto a gasto de combustible se refiere, me sale mejor llenarlo cada 10 días o algo así y, me parece, que la gasolina me rinde más. Pues, también tengo entendido que es mejor echar tempranito en la mañana o en la noche cuando no está tan caliente el ambiente (como ven aunque no estoy pendiente, por otro lado estoy pendiente). He probado todas las maneras de echadera de gasolina y he desarrollado ciertas reglas para mentenerme con vida:

1. No ir a echar gasolina temprano si ya he desayunado, me cae mal y me da acidez

2. No ir de noche antes de acostarme, porque me dan pesadillas y me da acidez

3. No confiar de que tengo la tarjeta de crédito, siempre voy con efe, a veces el banco la bloquea

4. Si voy a llenar el carro no voy con menos de 2000 pesos, por si acaso (tanquecito de 10 galones)

5. Ir a una bomba cerca de la casa o de algún familiar cercano, por si acaso hay que dejar el carro en garantía e irse a pie

No saber a cómo amanece el galón de gasolina ha servido para mejorar mi calidad de vida y mi relación con los demás. Espero que eso no cambie por ahora, que será cuando los 2000 pesos de seguridad no alcancen.

Dejar un comentario »

Ol’ MacDonald had a farm

¡¡¡Ahoooora sí e’ verdá!!! No tengo vocavión de granjera ni agricultora. Pero resulta que cada tantos días tengo que ir a vigilar la “siembra” que tengo en la granja para ver si hay que cosechar y que no se pudran las frutas y vegetales que siembra mi hija.

No sólo eso, sino que tengo que hacer muchíiiiisimas labores en la dichosa granja (me recuerdan a Clark Kent en Smallville) como mover la cerca, acomodar los animales, que en su mayoría me han reglado mis dadivosos vecinos, vender las frutas y vegetales, comprar semillas, ordeñar las vacas (tengo una que da leche con chocolate), etc., etc. Aunque todas esas cosas están a mi nombre, la verdad es que he encargado a mi hija mayor de supervisar y casi siempre hacer todo el trabajo pesado (no me denuncien por hacer trabajar a una niña), de hecho tengo esa granja porque ella quiere trabajarla.

Para colmo todo lo que se puede comprar para mejorar la calidad de vida en la granja como casas y comodines están súper caros, así que es mucho lo que hay que trabajar y vender para conseguir dinero. Y como si todo esto fuera poco para agregar a mi ajetreado estilo de vida, tengo una hermana con una finca mucho mejor, más grande y con más aditamentos que la mía y por la cual me echa vainas y me llama por teléfono y me pone mensajes para que vaya a cuidar las plantaciones y a limpiar el lugar de malezas.

¿De dónde es que Facebook saca todos estos tontos y adictivos jueguitos? A mi hija que se encargue de la granja, yo estoy ocupada con la mafia, que ahí sí que hay cuartos.

Comentarios (1) »

Me doy en el pecho tres veces

No me gusta cuando esto me pasa, en serio. Siento que lo peor de mí sale a la superficie, que una parte muy sórdida es la que encuentra humor en situaciones por demás desagradables.

Pero no pude evitar tener una risilla allá atrás, sólo contenida por la razón al leer en la noticia que una señora casi se va porque se tragó su caja de dientes cuando se comía un plátano. Pero bueno, no sólo que el plátano embrutece, como dicen algunos, sino que atenta contra la vida de personas con prótesis dentales…

Y el robo en el hotel al representante de Richard Clayderman, que parece es dulce pa’ que le roben, donde ál tipo le dan una llave de la habitación en recepción y arriba de eso la copia de la caja fuerte no abre y el buen samaritano va y le abre la caja fuerte para que “abra” por ahí mismo con los cuartos. Dizque somos tígueres, pero a veces nos toman el pelo.

Bueh, parece quen adie escapa al morbo, espero no ser una víctima y que entonces otro se ría de mi desgracia…

Comentarios (1) »

El servicio al cliente

Creo que para ser un “pueblo que canta”, “gente alegre”, “con la música por dentro”, “que baila sola” y etc., etc., etc., tenemos un pésimo servicio al cliente.

Uno espera que esa  gente alegre que canta y baila sin música y que siempre ríe, atienda a otra persona en base a esas características. Pero pasa, salvo contadas excepciones, todo lo contrario. En todos los servicios que tienen que ver con atender directamente a personas, léase clientes, la cosa es muy mala. Y qué paradoja, dependemos del turismo.

Uno entra a una oficina, más si es del estado, pregunta en información cuáles son los pasos que se deben tomar para papeleo “x” y la tipa, comiendo de una funda llena de grasa con fritos verdes y salami o metiéndose en la boca un gajo de china, te dice con la boca llena la mitad de lo que debes saber. Voy a una tienda (Conforama, sí en mi bló puedo decir lo que quiera) pregunto por unas lamparitas, hay un tipo tirado en un sofá al que le pregunto y ni se mueve, y dice que le pregunte al de adentro que es el que sabe, que tampoco sabe. Cuando voy a pagar (cuánto quería esas lámparas) la cajera está hablando por teléfono y le dice a la persona con quien habla (imagine el tonito de grillo y el desdén) “te llamo ahora que tengo que ir a pasar una tarjeta”.

En Carrefour voy a pagar y la cajera tiene cara de miseria, y pasa las cosas y las tira, a la pobre sólo le faltaba la pistola para darse un balazo. Y el servicio telefónico que contratan algunas compañías da vergüenza, desde cómo hablan, parece que con la boca llena, sin las “s” y sin NADA, hasta lo brutos que son que no dan para resolver un problema apretando ENTER en la computadora ni na’, y total hay que hacer el viaje a la oficina principal, porque lo que creíste estaba resuelto no se dió.

Comentarios (4) »

Mis deseos para este nuevo año

La gente espera que grandes cosas malas acontezcan para este 2009 que comienza. Si uno se pone a mirar el horizonte, como lo auguran los montros económicos que ahora saben de to’ pero no pueden resolver nada y antes no habían descubierto na’ tampoco, compra dos metros de soga y se guinda o tres yardas de tela de encaje, se envuelve encuero en eso y sale a correr a la calle con una redecilla rosada en la cabeza. O también se tira en furia con una tijera arriba de la primera dama y le recorta la ropa y el sombrerito o le corta la barba y el chalequito a Juan Ubieres que creo que enfrentando el fin serian buenas opciones a considerar.

Yo, en cambio, ya con una forma muy realista cuasi pesimista de ver las cosas de mi país, quiero esperar cosas diferentes, hasta buenas. Por ejemplo, quisiera que pequeñas cosas pudieran cambiar. Me gustaría que cuando la luz se vaya no durara más de 4 horas. Otra cosa es que los Amet-maos tuvieran sentido común y que cuando haya luz y semáforo dejen que funcionen y ellos solo moderen el transito. Me gustaría que el presidente de la República volviera a nacer y que la primera dama se pusiera otra ropa. Okey, me pasé, volver a la realidad.

Me gustaría que los funcionarios públicos incluyendo los secretarios de estado trabajaran los 5 días de la semana aunque sea hasta las 12 del mediodía. Me gustaría que los palos de luz de las calles prendieran de noche, cuando haya luz, por supuesto; que el camión de la basura no se parara en el medio de la calle y que no saliera en hora pico; que mi esposo no roncara tan duro; que los caballeros le den las sillas a las ancianas y embarazadas; que los bachilleres que se gradúan sepan leer y escribir; que Juan Ubieres se vaya del país; que las mujeres que no tienen condiciones no anden con la barriga afuera (esta hay que pensarla pues me quitarían una gran diversión). En fin muchas cositas. Creo que se me nota mucho el aprecio por Juan Ubieres y el sentido de la moda del ejecutivo…

De todas formas, creo que no debemos llevarnos de muchas cosas que salen en los periódicos y las noticias, solo Dios sabe los que va a pasar y podemos estar seguros de que si ponemos toda nuestra confianza en El, todo nos saldrá bien. Feliz Año 2009.

Comentarios (4) »

No se puede…

Hay varias cosas que no se pueden:

Estornudar con los ojos abiertos, toser sin escupir, bostezar sin abrir la boca, amar a tu jefe, escribir con una gente detràs tuyo leyendo lo que escribes, considerar a un Amet, encontrar bonita a la primera dama de RD, esperar que Obama haga algo bueno por Latinoamèrica, etc.

Con trabajo hasta la coronilla y un sin fin de personas alteradas del juicio a las que hay que atender, también se hace difícil publicar. Eso me ha pasado. He estado metida en un torbellino de asuntos que me han quitado todo contacto con el mundo virtual. Un baño de pueblo del que siempre salgo con gripe. Desde la última vez que publiqué: ganó Obama, el presidente volvió del Medio Oriente y no ha hecho nada, le dieron un reconocimiento a la primera dama, los tapones se han hecho más largos, entramos en recesión, el presidente no ha hecho nada, bajó el petróleo, ganó el Licey, perdió el Licey, Correa tiene un cbb en Villa Con, le compré su regalo de cumple a mi hermana, me quedé sin cuarto, el presidente no ha hecho nada, leí el periódico, dejé de leer el periódico, etc. A ver si me pongo las pilas y saco a Peloponeso de su apuro, ¿o no?

Comentarios (1) »

¡Un Alcatel, que tú tienes un Alcatel!

Todo empezó un lunes, que al parecer me levanté de cabeza, y mejor así, porque creo que si me hubiera levantado con el pie izquierdo, lo hubiera metido dentro de una bacinilla, y no tengo una. Así de malo empezó todo. Tuve que desviarme de mi camino hacia el trabajo para otra diligencia con el ánimo en el suelo y ganas muertas de trabajar, estaba que mordía. ¿Hormonas? Qué sé yo. ¿Que me sacaron las muelas del juicio?  Y con ellas se fueron todas las esperanzas de una convivencia en sociedad dentro de los parámetros establecidos (de esta experiencia escribiré después).

Pues ya presentado el panorama, pueden tener una idea de cómo me afectó el siguiente suceso. Pues, encaminándome hacia el vehículo que debo manejar para ir al trabajo, hago una llamada innecesaria por celular. Innecesaria, porque la podía hacer después, pero a una como que se le mete que es ahora. Saco el celular Motorola MIO-D-4 (yo no sé cómo es que se saben los modelos de todos los celulares) y comienzo a marcar. El celular se me resbala de la mano y cae al suelo de una para nada impresionante altura de unos 2 pies (sí soy una enana promedio). Eso le ha pasado a to’ el mundo, ¿no? Y eso no e’ na’. Uno recoge los pedazos de su celular: tapita de atrás, batería y demás y lo arma. Pero cuando iba a marcar ¡NOOOOOOO! ¡LA PANTALLA ROTAAAA! Eso era lo que me faltaba. Si hubiera sido cabalosa me voy a mi casa a arroparme, no eran las 8 de la mañana y ya lo que me restaba de ánimo se había ido.

¡Y ahora! ¿Cómo consigo otro celular? Ese fue el que conseguí con fidepuntos, porque el L6 que tenía lo bañé en la playa y se resfrió. No puedo ver el directorio, no puedo mandar ni leer mensajes y lo peorrrrr, no puedo ver quién me llama, para no responder por si aca (no se haga, usté también lo hace si no puede responder y hasta si puede). Esto es sólo el comienzo de una realidad bizarra.

Viendo mi situación llamo al que unos día atrás consiguió un Treo muy bonito. Me refiereo al filósofo Javi-Titivo, gran conocedor de dónde conseguir celulares, pero completo desconocedor de la práctica aplicación de la tecnología. “Vamos a ver lo que hacemos por tí” me dijo con voz de oráculo. Ya me sentía más tranquila, y al rato me llama al celular roto y oigo que me dice “Te conseguí uno barato, como querías, 300 peso.” “Oh” dije yo, “grax, déjalo caer.” “E’ má’ te lo voy a regalar.” Al otro día me da el celular, yo lo veo y pienso que es mejor que nada. Bueeeno, yo no sabía…

Este es el modelo que yo tengo

La primera reacción la tuve de Altagracia, una amiga que se encarga de la limpieza donde vivo, cuando le comenté que ya había resuelto el problema del celular:”¡UN ALACATEL, QUE TU TIENES UN ALCATEL!” Casi despierta al edificio temprano en la mañana. “Lo’ muchachito del barrio lo compran pa’ juga chata, ademá eso e’plotaaaa. Adema en la Duarte te venden do por uno y te dan 200 peso de tarjeta.” Todo eso me dijo, sin remordimientos. Yo quedé confundida. Fui a la casa de mi madre y Ramona, que ayuda a mi mamá en la casa me dice: “Un Alcatel, a mí me da pique cuando yo oigo sona’ uno de eso.” Pero, ¿y es que tienen un timbre muy peculiar? Todavía no entendía la magnitud del asunto, yo por mi parte, trataba de entender este celular, al que considero temperamental.

En el trabajo, le hablo a una compañera que me escondió la cartera y le digo que no hay gran cosa ahí, que mi celular lo tengo en el bolsillo del pantalón, y se lo enseño. Había dos personas más ahí y los comentarios fueron varios: “A ese celular le tienen un nombre en la calle”, “Dicen que suenan hasta bajo el agua”, “Esos se calientan y dique e’plotan”, “Si se te cae en un sanitario lo puedes sacar y usarlo como si nada”. Tuve todos esos comentarios. Javi-Titivo me dijo que me pasaría una foto por bluetooth (¿me lo regaló para burlarse?), mi hermana me dice que ya no se acompleja de su matraca luego de saber que tengo un Alcatel. Bueno, de todo.

Pues, no. Seré fuerte y me quedo con el Alcatel éste que es verdad es una vaina.  No es porque no tenga un quinto ahora mismo pa’ compra’ otro, no, no, no. Tiene unos timbrecitos odiosos, pero ya me acostumbraré. Además no me tengo que preocupar de que me lo roben, pues entre toooodas las cosas que me dijeron Ramona asegura que si un ladrón me quita eso , me lo devuelve.

Comentarios (4) »

Solo por curiosidad

Desde hace un tiempito me ha llamado la atención el hecho de que no siempre se puede ser simpática y/o amable…. Ujum, me explico, y claro que debo presentar esta intervención desde el punto de vista mio, o sea, femenino. Se que esto les debe pasar a los varones también.

La situación que planteo es la siguiente: una en cualquier lugar, trabajo, donde una hace ejercicios, la calle y demás se encuentra con gente que siempre ve. Una puede ignorarlas, pero, caramba, ¿como va a ser que a una persona a la que veo a cada rato no la voy a saludar? Pues, una que saluda: “buenos días”, “buenas tardes”, etc., y me ha llamado la atención el hecho de que a ciertos varones no se les puede saludar. Esos son aquellos que son jóvenes, principalmente, entre los 20’s y 40’s, que al parecer se encuentran que son gutanini, creo yooo, y que consideran que la fémina que les dio el saludo, por no ser una rubia tetona, anda en buca y el es la presa elegida.

Esto lo digo porque una saluda la primera vez y sonríe. Cuando se vuelve a ver al susodicho, el tipo como que pone gesto de engreído y no pone cara de saludar y se le nota como que se  infla y la cosa. Te ve e ignora, o levanta la mano como “pa no deja”, o un ”hola” bajitico, mandando el mensaje de que “no me interesa tu saludo, no me gustas, y no te voy a hacer caso”. Mis congéneres, mujeres todas, díganme si a ustedes no les ha pasado. Entonces cuando una ve esa actitud, na, se ignora, porque lo que una quería era ser amable, nada más.

Varones que consideráis que sois la ultima Coca Cola, no toda mujer que les saluda o sonríe es porque quiere sus cositas, no siempre. Así como vosotros tenéis vuestros gustos, nosotras tenemos los nuestros y el saludar o sonreir no quiere decir que nos gustéis de eeeesa forma.

Vosotros que no sois el arquetipo de papi champú y que no levantáis mucho, no permitáis que vuestra desesperación os confunda, no penséis que se os tiene pena, pero tampoco os consideréis mas que la morena que os sonrio, porque así como consideráis, quizás, que la tipa es categoría grillo, la tipa puede que os tenga en la categoría portaminas, y solo os salude por educación.

Y vuelvo y aclaro, se que eso les pasa a los hombres tambien con tipas que creen que estan acabando, pero lo planteo desde este lado de la calle….

Comentarios (3) »

Al pan, pan, pero no a un hombre que esté manejando, choca

(Nota: aunque hable de los hombres en general, la autora entiende que hay excepciones y algunos salen de esta categoría ubicándose en la de semidioses)

La verdad, soy una gran admiradora de la naturaleza masculina. Son realmente admirables. No entiendo cómo algunos pueden desenvolverse solos en sociedad; sin una madre, esposa, hermana o vecina compasiva. Pero muchos logran salir adelante y es digno de encomio. Otra cosa es su formidable fuerza física. Existen trabajos que sinceramente es difícil que una mujer los pueda realizar tan bien: cambiar una goma, levantar una persona desmayada del piso, abrir una greca apretada, dar palanca a una goma para sacarla de un aro, matar mamuts para la cena, despellejarlos, pagar por la cena (sipi, prefiero que se gaste el dinero de otro), en fin, un sin número de cosas. También tiene excelente ubicación espacial, nunca confunden derecha e izquierda.

A pesar de lo útiles que pueden resultar los hombres, consumen mucho (¡cómo comen!) y presentan ciertos defectillos de fábrica que se hacen notar. Uno de ellos es el que voy a mencionar a continuación: los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez.

¿Ha notado usted que si un hombre habla por teléfono no puede oír lo que usted le dice hasta que cuelga? ¿Ha estado en la situación en la que si él va manejando, no puede cambiar la emisora del radio y ponerle atención a su acompañante a la vez? ¿Le ha pasado o conoce a alguien cuyo esposo el año que recuerda su cumpleaños no recuerda el aniversario y el año que recuerda el aniversario olvida que es alérgica a los mariscos? ¿Ha visto yipetas y carros dando bandazos despacio? Fíjese que en un gran porcentaje de los casos un hombre está tratando de hablar por el celular. Visto por mí, por mamá, y no una sola vez, muchas.

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Nótese la descoordinación mano-oreja. ¡Y nosotras somos las que no distinguimos nuestra derecha de nuestra izquierda!

Para nosotras es algo natural: hablamos por teléfono con la suegra, mientras preparamos cena, llenamos la lavadora de agua y supervisamos que los niños hagan tarea. O, podemos hablar con más de una persona a la vez de dos temas diferentes, atender la computadora, estar atentas a que llegue el repartidor de pizzas y tener el informe de la oficina listo, sin mucho sofoque. Hacer más de dos cosas a la vez es nuestro día a día.

Pues estas criaturas por demás maravillosas y necesarias no pueden subir escaleras y comer chicle a la vez, porque o se caen por los escalones o se tragan el chicle. Es interesante observarlos hablar por teléfono con alguien que usted también conoce y tratar de decirle que una le manda saludos. Miran a una como si se estuvieran asfixiando. No sé si se trata de alguna conección central que las mujeres tenemos desarrollada o si es asunto de costumbre y entrenamiento por años. No creo que eso sea una discapacidad importante, pero es divertido verlos luchar…

Comentarios (2) »

A mí me van a dar un trompón

O voy a hacer un graaaaan amigo. Pues, sí he perdido lo poco que me quedaba y me dí cuenta de eso hoy camino a mi trabajo. Pues no hay luz (¡que queeeeee!) en todo el trayecto de la Ortega y Gasset, y voy con vidrios arriba y oyendo a Colombo en la 91 para rematar (me encanta su voz pesimista). Estoy tratando de coger las cosas con calma y aplicando mi nueva filosofía que creía me ayudaría a seguir adelante: hacerme la loca de la vista gorda. Sí, en definitiva pensé que eso sería suficiente (¡qué ilusa!) para mantenerme tranquila en esta mi Dominicana de mi corazón, pues la semana pasada experimenté algo así como una psicosis psicótica demente con episodios de violencia violenta y palabrotas mal habladas (mordía a cualquiera), por la prolongada exposición a las aguas turbias en un baño de pueblo. Pero ya se me pasó….

Bueh, de lo que me pude dar cuenta fue que parece que esta filosofía no funciona bajo situaciones de estrés, lo que la hace completamente inútil. Pero creo en ella y seguiré intentándola hasta que no pueda más (mañana). Pues siguiendo con el cuento voy por mi Gasset y cruzo obstáculo numero uno: Gasset con San Martín, donde hay una Amemá en la esquina y todo va sin novedades. Sigo ahí oyendo en la radio el programa de Teo Beras y a este tíguere que vive en Miami diciendo que la economía se está cayendo a pedazos y que hay que meter los chelitos en cuentas de ahorro, que:-hable con su banquero- dice, y yo muerta de risa sola (¿aquí hay como gente con baqueros?) Anjá yo voy a hablar con el mío a ver si me dan mis 300 pesos antes de que quiebren. Obstáculo número dos: a la entrada de la Plaza de La Salud: parece que a esa hora no hay mucha gente cogiendo pa´llá, y sigo como Pedrito por su casa y sigue el tipo que si tienes tu dinero asegurado en certificados y que en EE UU Wachovia compro a otro banco. Luego el obstáculo número tres que es la calle de la esquina de la bomba Isla: ¡casi no hay carros atravesados! El mismo tíguere de la 91 hablando que hace mucho está haciendo esa sección en el programa y bla, bla, bla. Obstáculo número cuatro…. la Pedro Livio…. y ya lo veo venir como una sombra negra que nubla mi mente, el tíguere dice que antes hacían el programa del avioncito que hablaba del tráfico y qué recuerdos y luego no oí más nada. No recuerdo más. Sólo vi estos carros atravesados y un camión vocíandose no sé qué, de seguro les mandaban recuerdos a sus madres, y yo iba inexorablemente para allá. Cuando uno de los carros dió reversa y el otro pasó y el del camión siguió, para desarmar el nudo que habían hecho, sin dejar de recordarse antepasados y recalcándose virtudes ausentes mutuamente,  yo llegué a la intersección y me dije a mí misma: Mi misma, vas a cruzar sin problemas y sin pelear. Anjá. De frente y en vía contraria un camión Mack. Ahora tendría que tirarme al carril derecho para seguir y torear a los carros públicos que no dan paso.

El tipó del Mack tocándome bocina, y yo tratando de meterme, pero no quiero que me rocen ni con el pétalo de una rosa, no otra vez. Y no creo que maneje mal, hombres me han elogiado… Por fin me meto y veo al chofer del Mack haciendome señas. Lo que pasó después fue lo que me impactó, pues me paré ahí mismo, bajé mi vidrio y oigo:-¡Tú si eres cobarde, dale a ese carro muchacha! A lo que yo respondo: -Tú consigue lo tuyo [repuestos] en la Moca, yo tengo que ir a la casa y comprar caro!-y le hago señas de dinero. El tipo puso cara de ternura y se rió conmigo. Ay sú, y yo me fuí.

Comentarios (2) »