Todo empezó un lunes, que al parecer me levanté de cabeza, y mejor así, porque creo que si me hubiera levantado con el pie izquierdo, lo hubiera metido dentro de una bacinilla, y no tengo una. Así de malo empezó todo. Tuve que desviarme de mi camino hacia el trabajo para otra diligencia con el ánimo en el suelo y ganas muertas de trabajar, estaba que mordía. ¿Hormonas? Qué sé yo. ¿Que me sacaron las muelas del juicio? Y con ellas se fueron todas las esperanzas de una convivencia en sociedad dentro de los parámetros establecidos (de esta experiencia escribiré después).
Pues ya presentado el panorama, pueden tener una idea de cómo me afectó el siguiente suceso. Pues, encaminándome hacia el vehículo que debo manejar para ir al trabajo, hago una llamada innecesaria por celular. Innecesaria, porque la podía hacer después, pero a una como que se le mete que es ahora. Saco el celular Motorola MIO-D-4 (yo no sé cómo es que se saben los modelos de todos los celulares) y comienzo a marcar. El celular se me resbala de la mano y cae al suelo de una para nada impresionante altura de unos 2 pies (sí soy una enana promedio). Eso le ha pasado a to’ el mundo, ¿no? Y eso no e’ na’. Uno recoge los pedazos de su celular: tapita de atrás, batería y demás y lo arma. Pero cuando iba a marcar ¡NOOOOOOO! ¡LA PANTALLA ROTAAAA! Eso era lo que me faltaba. Si hubiera sido cabalosa me voy a mi casa a arroparme, no eran las 8 de la mañana y ya lo que me restaba de ánimo se había ido.
¡Y ahora! ¿Cómo consigo otro celular? Ese fue el que conseguí con fidepuntos, porque el L6 que tenía lo bañé en la playa y se resfrió. No puedo ver el directorio, no puedo mandar ni leer mensajes y lo peorrrrr, no puedo ver quién me llama, para no responder por si aca (no se haga, usté también lo hace si no puede responder y hasta si puede). Esto es sólo el comienzo de una realidad bizarra.
Viendo mi situación llamo al que unos día atrás consiguió un Treo muy bonito. Me refiereo al filósofo Javi-Titivo, gran conocedor de dónde conseguir celulares, pero completo desconocedor de la práctica aplicación de la tecnología. “Vamos a ver lo que hacemos por tí” me dijo con voz de oráculo. Ya me sentía más tranquila, y al rato me llama al celular roto y oigo que me dice “Te conseguí uno barato, como querías, 300 peso.” “Oh” dije yo, “grax, déjalo caer.” “E’ má’ te lo voy a regalar.” Al otro día me da el celular, yo lo veo y pienso que es mejor que nada. Bueeeno, yo no sabía…

Este es el modelo que yo tengo
La primera reacción la tuve de Altagracia, una amiga que se encarga de la limpieza donde vivo, cuando le comenté que ya había resuelto el problema del celular:”¡UN ALACATEL, QUE TU TIENES UN ALCATEL!” Casi despierta al edificio temprano en la mañana. “Lo’ muchachito del barrio lo compran pa’ juga chata, ademá eso e’plotaaaa. Adema en la Duarte te venden do por uno y te dan 200 peso de tarjeta.” Todo eso me dijo, sin remordimientos. Yo quedé confundida. Fui a la casa de mi madre y Ramona, que ayuda a mi mamá en la casa me dice: “Un Alcatel, a mí me da pique cuando yo oigo sona’ uno de eso.” Pero, ¿y es que tienen un timbre muy peculiar? Todavía no entendía la magnitud del asunto, yo por mi parte, trataba de entender este celular, al que considero temperamental.
En el trabajo, le hablo a una compañera que me escondió la cartera y le digo que no hay gran cosa ahí, que mi celular lo tengo en el bolsillo del pantalón, y se lo enseño. Había dos personas más ahí y los comentarios fueron varios: “A ese celular le tienen un nombre en la calle”, “Dicen que suenan hasta bajo el agua”, “Esos se calientan y dique e’plotan”, “Si se te cae en un sanitario lo puedes sacar y usarlo como si nada”. Tuve todos esos comentarios. Javi-Titivo me dijo que me pasaría una foto por bluetooth (¿me lo regaló para burlarse?), mi hermana me dice que ya no se acompleja de su matraca luego de saber que tengo un Alcatel. Bueno, de todo.
Pues, no. Seré fuerte y me quedo con el Alcatel éste que es verdad es una vaina. No es porque no tenga un quinto ahora mismo pa’ compra’ otro, no, no, no. Tiene unos timbrecitos odiosos, pero ya me acostumbraré. Además no me tengo que preocupar de que me lo roben, pues entre toooodas las cosas que me dijeron Ramona asegura que si un ladrón me quita eso , me lo devuelve.



