Frula

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No, no hay excusa

In Cultura General, De vivir aquí, y otros males, La vida on Domingo, marzo 7, 2010 at 11:00 pm

Siempre he oído que el animal más inteligente es el que mejor se adapta a los cambios de ambiente. Eso lo decía mi madre para promover en nosotros, sus hijos, algún tipo de motivación para que nos adaptáramos a las condiciones “diferentes” que ofrecía su pueblo natal, el cual visitábamos cada año en Semana Santan y Año Nuevo. No nos gustaba el agua pesada y caliente, ni la falta de T.V. por cable, ni el calor sofocante, ni los besos embadurnadores de las viejas co su aliento a tabaco puro, ni la falta de conflé, ni las letrinas y menos de noche. (Más tarde me di cuenta de que estas experiencias me prepararían mejor para la vida, y guardo muy gratos recuerdos).

Basándome en esto, entiendo de que hay que adaptarse, pero también podemos hacer ajustes para que nuestro entorno sea más amigable. Así que hacemos los arreglos para aunque “al lugar donde vayamos hagamos lo que veamos”  nuestras costumbres y principios puedan entrar y enriquecer los paradigmas ya establecidos.

Es por eso que creo que como personas de este país, dominicanas, orgullosas de nuestra estirpe y abolengo que viene directo de grandes Caciques taínos, Prícipes de tribus africanas y maleantes de la mejor ralea de Europa, no debemos bajo ningún concepto doblar nuestros pescuezos y doblegarnos a las inclemencias. Este no es el tiempo de abandonar una de las marcas más nobles que tenemos como raza, una de las costumbres que más desconcierta en playas extranjeras. Nadie sabe cómo es que el dominicano puede, y no debe ser ahora cuando nos demos por vencidos.

Continuemos con la preservación de nuestra identidad, pasándo esta maravillosa costumbre a la próxima generación. No busquemos excusas, porque en esto el Primer Mundo se equivoca, no imitemos lo malo. Aunque esté haciendo friíto, calentemos nuestra agua en ollas, calderos o calentador y bañémonos. ¡No firmemos vales y no nos amedrentemos! Que si algo no debemos perder es el olorcito a limpio cada mañana.

Mis deseos para este nuevo año

In La vida on Miércoles, diciembre 31, 2008 at 4:08 pm

La gente espera que grandes cosas malas acontezcan para este 2009 que comienza. Si uno se pone a mirar el horizonte, como lo auguran los montros económicos que ahora saben de to’ pero no pueden resolver nada y antes no habían descubierto na’ tampoco, compra dos metros de soga y se guinda o tres yardas de tela de encaje, se envuelve encuero en eso y sale a correr a la calle con una redecilla rosada en la cabeza. O también se tira en furia con una tijera arriba de la primera dama y le recorta la ropa y el sombrerito o le corta la barba y el chalequito a Juan Ubieres que creo que enfrentando el fin serian buenas opciones a considerar.

Yo, en cambio, ya con una forma muy realista cuasi pesimista de ver las cosas de mi país, quiero esperar cosas diferentes, hasta buenas. Por ejemplo, quisiera que pequeñas cosas pudieran cambiar. Me gustaría que cuando la luz se vaya no durara más de 4 horas. Otra cosa es que los Amet-maos tuvieran sentido común y que cuando haya luz y semáforo dejen que funcionen y ellos solo moderen el transito. Me gustaría que el presidente de la República volviera a nacer y que la primera dama se pusiera otra ropa. Okey, me pasé, volver a la realidad.

Me gustaría que los funcionarios públicos incluyendo los secretarios de estado trabajaran los 5 días de la semana aunque sea hasta las 12 del mediodía. Me gustaría que los palos de luz de las calles prendieran de noche, cuando haya luz, por supuesto; que el camión de la basura no se parara en el medio de la calle y que no saliera en hora pico; que mi esposo no roncara tan duro; que los caballeros le den las sillas a las ancianas y embarazadas; que los bachilleres que se gradúan sepan leer y escribir; que Juan Ubieres se vaya del país; que las mujeres que no tienen condiciones no anden con la barriga afuera (esta hay que pensarla pues me quitarían una gran diversión). En fin muchas cositas. Creo que se me nota mucho el aprecio por Juan Ubieres y el sentido de la moda del ejecutivo…

De todas formas, creo que no debemos llevarnos de muchas cosas que salen en los periódicos y las noticias, solo Dios sabe los que va a pasar y podemos estar seguros de que si ponemos toda nuestra confianza en El, todo nos saldrá bien. Feliz Año 2009.

El orgullo masculino

In Cultura General, La vida, Los hombres on Viernes, agosto 1, 2008 at 10:14 pm

Al andar por las calles, no en revistas, ni en la tele, me he topado con uno de los espectáculos más patéticos, bochornosos y, considero yo, una muestra del machismo animal e ignorante del hombre mal educado dominicano.

¿Quién de nosotros al ir por ahí no ha visto a algún señor, de cualquier edad andar orondo con la camiseta doblada hasta el pecho enseñando su barriga y los pantalones a media narga? ¿O a algún chofer de carro público o picher de guagua mostrar sin recato la barriga y más allá? Será el calor. Pues bien, es un acto de mala educación, pues se supone que los hombres no deben andar sin camisa donde hay damas (claro excepto en playas y afines) y menos en la calle y deberían tener bien puestos los pantalones. Lo considero patético porque, no es que me gusten mucho los cánones de belleza impuestos por la sociedad y que caen en el hedonismo, pero esas barrigotas cerveceras y ese pelambre crespo alrededor de un ombligo que luce profundo como un hoyo negro del espacio, no son inspiración ni siquiera para Botero. Si a esto incluimos la osadía de revelar su gusto por ropa interior roja, o su desinterés porque esté limpia, la cosa es de espanto.

Es bochornoso, porque todo aquel que conozca algo de urbanidad y buenas costumbres se reirá de su falta de educación doméstica. Es machismo porque no hay otra explicación para que un señor cuarentón ande pavoneando una barriga peluda como de 7 meses como si fuera alguna especie de señal del macho alfa o como si tuviera la cadera como modelo de Hugo Boss.

¡Qué nos falta! Antes los caballeros cedían el paso y los asientos a las mujeres, se ponían la camisa “juyendo” cuando llegaba visita a la casa, no dejaban que les vieran los calzones, etc. Pero ahora, no sólo hay que aguantar las despachotadas animales de algunos, si no que tenemos que ser continuamente abofeteadas implacablemente por el orgullo masculino ondeando como bandera. Quizás sea venganza, porque no es mentira que hay muchas enseñando lo que no deben… Puede que sea un derecho, una manifestación de la falta de complejos… Pero debe ser un deber el respeto a los demás. Esta sería una peñita interesante.

No critico las barrigas, todo el mundo tiene derecho a tener y cuidar la suya, es el exhibicionismo descarado lo que considero hiriente, porque además de la barriga enseñan más mucho más y una se espanta.

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