Frula

Posts etiquetados ‘Moda’

“Si a pesar de los cuartos no se tiene gracia, es una DESGRACIA.”

In Acabadera, De vivir aquí, y otros males, La vida, Las mujeres on Miércoles, mayo 19, 2010 at 9:25 pm

Es conocido de todos los seres humanos la propensión de las mujeres a la acabadera, y a eso no escapa NADIE, absolutamente nadie, no importa el rango. Así le ha pasado a una muy conocida señora que ha sido el objeto de la crítica constructiva de mujeres conocedoras del savoir faire de la moda. No menciono su nombre porque, además de que se hará evidente su identidad por lo que se leerá, añade un no sé qué de malicia a la lectura muy de nosotros los dominicanos, en otras palabras añade sabor al chisme.

Pues sí, la doña no goza de gran popularidad entre las dominicanas que se tiran su “fashion police” después de los “red carpets” de las entregas de premios estadounidenses. Cabe decir que los gringos le sacan ventaja y cuartos a todo y ahora mismo lo mejor de las entregas de premios son las alfombras rojas, y para que se vea que ese “defecto”  endilgado a las mujeres (el chisme) es productivo, se hace un programa na’ ma’ pa’ criticá  la ropa que se puso tal o cual artista. En fin, volviendo a lo que me incumbe (que no me incumbe, pero me entretiene), la doña cada vez que sale de viaje y se pone ropa, saca chispas.

La primera vez salió con un sombrerito de los que le dicen pamelas y eso fue una acabadera de las buenas. Todas decían que no le combinaba nada y como su flamante esposo contaba con una simpatía propia, no debida al odio hacia el otro, se la encontraban al menos para el estatus que acababa de obtener. Después fue un sombrero que parecía una lámpara cuando visitó a la cabeza de la monarquía británica. Se dijo que qué cosa más fea-el sombrero-, pero es que no tiene quien la aconseje; hasta en los programas de radio se la criticó.

Esta última hizo revuelo en mi grupillo cibernético con asiento en la red social más chismosa del planeta. Hubo una foto en primera plana de la visita de ella, y de su muy dado-al-figureo compañero, al heredero al trono de Felipe el Hermoso (es divertido escribir como no diciendo y diciendo…). Hubo comentarios como, y cito:

  • Es que la tipa esta bien papia
  • yo no entiendo…por que yo no toy mamota por falta de cuarto!! yo con to eso cuarto que tiene esa tipa tuviera interna en Maribel Angeles!! y ma si voy pa Europa a pararmele al lado a esa mujer que parece barbie!!
  • Lo malo e’ que yo ‘toy encuera y no ‘toy en un Body Trans. por falta de líquidooooo, y ellaaaaa con mis cuaaaaaarrrrrtooooooossssss se compra ese vestido tan feo con mangas de encaje y un LACITO en el pecho
  • Mujeres, tuve que buscar el dichoso periodico para ver a la doña, increible, que vestido mas feo.

Y así siguió la crítica. Yo he visto muy pocas personas, hombres y mujeres, que tengan cuarto pesao y ‘ten feas. ‘Tan limpiecitos, los moños buenos, el cutis como porcelana y con cuerpos trabajados por “personal trainers”. Nada más hay que ver las fotos de los políticos antes y después (el de INDOTEL estoy segura haberlo visto con el cabello malo). Cavilando en esto llegó a mí un axioma:“Si a pesar de los cuartos no se tiene gracia, es una DESGRACIA.”

Si la doña se quiere candidatear en el futuro, creo debe buscarse otro asesor de imagen…

¡Sigue viendo barrigas!

In Cultura General, La vida, Las mujeres on Miércoles, agosto 6, 2008 at 10:33 pm

Bien, después de despotricar en contra de los hombres que enseñan sus barrigas y áreas pudendas, tuve mi galleta sin mano el otro día como quien dice: “¿Quieres ver algo patético? ¡No será un hombre!” Absorta yo sentada en el parqueo de una otrora prestigiosa farmacia que ya no sirve para nada, esperaba a quien venía, y pensaba en la inmortalidad del cangrejo y cómo él no camina para atrás, sino que es de lado… Pues así tratando de resolver los problemas del país se detiene a mi lado un vehículo rojo, al que no le presté atención con la última canción de la última estrella “pop” a un alto volumen. Ni volteo a mirar, pensé que sería un jevito “wannabe” (este anglicismo sí que me gusta) tratando de llamar la atención.

Pero cuando quien ocupaba el vehículo (yipetica) cruzó frente a mí quedé absorta. Era una señora en sus 40′s, no es que fuera vieja ni nada, un cuerpazo y todo, pero llevaba unos pantalones muuuy cortos de cuadritos talle bien bajo y una camiseta corta con to’ eso afuera, el pelo corto y una gorra. Entra a la farmacia, resuelve y rápidamente sale, se monta en su yipeta, musicón y por ahí se va. Lo que me chocó de esto es que siendo una mujer a todas luces posible madre de un adolescente, no se ubicaba en tiempo y daba la impresión de estar desesperada por algo. Y alguien dirá: “¡Caramba! Si tiene su cuerpo bien y ‘ta dura que ande como quiera.” Así es, pero queda el amarguito en el pensamiento, de que esa señora anda en busca de un varón. Sip, yo lo pensé, imagínense lo que pensaría cualquier hombre dominicano con esa mente limpia y diáfana que tiene. Y bueno puede que en alguna ocasión hasta yo he salido a las calles vestida como Barajita, y habrá otra sentada en un carro mirándome…

Cuando los hombres se quitan…

In Cultura General on Martes, julio 22, 2008 at 10:57 am

Dicen que las mujeres son muy ñoñas con su edad. Se hacen inversiones millonarias, literalmente hablando, para retardar el envejecimiento. ¿Serán sólo las mujeres? Creo que no, aparte los metrosexuales, los hombres también se mortifican, y mucho en ocasiones. Calladitos… ¿Cómo lo noto? Cuando deciden dejar de lado al estandarte que los mostró como hombres “maduros”, fuertes y desarrollados al mundo. Ese signo inspirador de respeto en ciertos casos, anuncios legendarios (como el de Marlboro), series de televisión inolvidables (Magnum), concursos internacionales, nominaciones en el libro de récords Guiness, burlas cuando escaso y feo (mi pobre compañero de 2do Bach.) En fín, Cantiflas no hubiera sido tan grande sin él.

Cuando veo a un hombre que lo ha usado toda su vida, desde la baja Edad Media, cruzando por la música “fíver”, doblando por los merengues ochenteros y llegando al nuevo milenio con el título de viejevo, desprenderse de su apreciado bigote, me doy cuenta de que ya se han vislumbrado con temor y temblor como señorones de mostacho blanco. En el primero en notarlo fue en mi papá, quien confesó que el bigote no puede teñirse. Sí, cuando tienen canas, se los quitan para disimular. No los critico, me imagino la angustia y el tiempo de meditación antes de tomar ese paso. Quizás una que otra noche sin dormir, las preguntitas a la señora “¿qué te parece si me afeito el bigote?” Hay que considerar el golpe inicial al público, quien siempre tendrá un comentario. “Como que tienes el hocico más largo”, “¿Y qué fue lo que te pasó? Ah, ¡el bigote!” es de lo poco que tendrán que oír, porque cuando sus compañeros antibigote lo vean las burlas fluirán como un tsunami.

En fin, a los hombres les mortifican los cambios que vienen con la edad, y a lo primero que le hacen una “actualización” es a su bigote, en caso de tenerlo, al que desechan por obsoleto. Claro, hay quienes lo conservan con gran orgullo, a pesar de todo. Pero es interesante ver los cambios.

¿Alguien me comprende?

In El lado negro de la vida on Sábado, julio 19, 2008 at 10:50 pm

Hace un tiempo leí en la revista Estilos de Diario Libre un artículo escrito por Rabeika Messina donde dice que sufre con los tires. Me sentí muy identificada y que quizás no esté sola en el mundo. Quisiera explicarme bien, no es que me encuentre mal un tire. Admiro a las que tienen ese “arte” de estar siempre impecables. Otra cosa, no me refiero a la higiene, me encanta la limpieza. Es importante que los pantalones que me vaya a poner estén limpios, aunque no tengan ruedo o un hoyo por aquí o por allá. Me encargo con dolor de deshacerme de todo vello socialmente inaceptable, me lavo el cabello con frecuencia, en fin.

Para mí el asunto es comodidad, y sinceramente belleza. De verdad de verdad me encuentro los Converse más bonitos que las sandalias de Jimmy Choo.

Los pantalones se ven mejor con zapatos tipo mocasines, tenis o chancletas, incluyendo los tubitos. Me han reclamado que cómo me pongo unos tubitos con Converse, que eso combina con sandalias de tacón alto… ¡Yo no me doy cuenta! En serio creo que me la estoy comiendo. Tengo tenis de salir, ¿entienden? ¡De salir!

El pantalón apretado me asfixia, los tacones me producen dolor en las batatas al otro día, el maquillaje molesta cuando uno suda, nunca he usado anillos y no me gusta que me guinden los aretes. Eso sí, me gustan algunos tipos de argollas, las pulseras y las pucas. Pero a veces se me olvida ponérmelas. Y el cabello, tomo tiempo para peinarlo, lo acotejo lo mejor posible, y creo que está bien. Así salgo todos los días. Cuando me ha tocado hacerme una cola aplastada me dicen: “¡Vaya, te peinaste hoy!” ¿Es que no estaba peinada antes? Las veces que me ha tocado ir de tire tengo que buscar asesoría. Es cruel el mundo de las mujeres. Ya de eso comentaré después.

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