El 14 de febrero va cambiando con el tiempo. Este año el día del amor y la amistad, o mejor dicho, el fin de semana del amor y la amistad se fue medio frío, creo yo, y con una temática “celebrativa” diferente. Digo “fin de semana” porque sentí como que la celebración se dió más el viernes, porque el 14 cayó domingo y como no se trabaja en las oficinas ni se dan clases en los colegios, se celebró el viernes. Además oí decir por ahí que debería ser el 16 y no el 14 porque el 15 es que se cobra, y los comentarios célebres de que “la cosa está dura” o que “la cosa está floja” que es lo mismo aunque se diga lo contrario.
Esta observación me demuestra un par de cosas: la primera es que si no hay chelitos en la calle el día de San Valentín no tiene fuerza, y la otra es que la celebración “full de to” se hace en el trabajo o en el colegio; entonces el verdadero motor del día no son ni el amor ni la amistad, sino los cuartos y/o la excusa para no trabajar o coger clases y comer picadera. Como esta celebración se basa en estas razones es muy susceptible a cambios.
No me mal interpreten, estoy completamente de acuerdo con la celebración, me encanta barajar y que haya feriados que duren una semana. Sólo me gustaría que, así como evoluciona, se le diera el nombre que merece. En los encartes de las tiendas que salen en los periódicos no sale : “Ama a tu prójimo” o “Dale un besito a tu mamá y dile que la quieres en el día del amor y la amistad”. Lo que vi fue a mujeres en ropa interior, que estoy segura que uno que otro muchachito guardó para guindar la foto en su cuarto o ponerlo debajo de su colchón. Las fotos de los hombres al parecer fueron arregladas porque no es posible que un tipo de ese tamaño pueda caminar con una cosa así… no digo más.
Es interesante cómo ha ido evolucionando el 14 de febrero. De anunciar tarjetitas plásticas de “El amor es…” y flores y corazones rojos a tangas sin límites para todos, fotos incluídas.






